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La coyuntura actual nos trajo grandes aprendizajes e hizo aún más visibles nuestras fortalezas. El campo colombiano es una de ellas, porque representa una oportunidad de desarrollo y un pilar para sentar las bases de la reactivación económica del país.

Tenemos las condiciones para convertirnos en una potencia agrícola en la región. Somos el quinto país más grande de Latinoamérica con una superficie de 114 millones de hectáreas, de las cuales cerca de 40 millones son la frontera agrícola nacional, 8 millones de ellas cultivadas, por lo que el potencial para el auge agrícola es amplio, sumado a las condiciones climáticas tropicales que hacen posible la producción de una rica variedad de alimentos durante todo el año.

Durante el tercer trimestre de 2020, el agro fue uno de los que registró crecimiento en el PIB, al aumentar 1,5% comparado con el mismo periodo del año anterior, según el Dane.

Este crecimiento se vio impulsado por la dinámica positiva de la producción agrícola, donde se incluyen actividades de apoyo y conexas (+2,2%), ganadería (+1,9%), silvicultura y extracción de madera (5,3%), y pesca y acuicultura (27%).
Así mismo, entre enero y septiembre, la cadena de Agroalimentos del país fue la única que registró una dinámica positiva en sus exportaciones, alcanzando US$ 5.683 millones, un 3,6% más respecto al mismo periodo de 2019.

En materia de inversión extranjera también podemos evidenciar el interés de inversionistas. Desde el inicio del gobierno del presidente Duque hemos acompañado la llegada de 55 proyectos con negocios por más de US$950 millones, y que de acuerdo con los inversionistas estiman generar más de 12.000 empleos. Diecisiete de estas iniciativas llegaron este año.

La actividad agrícola incentiva también inversiones en otros sectores para mejorar la conectividad y logística de los productores. Es así como el Gobierno destinará más de $700.000 millones en vías terciarias, lo que a su vez traerá nuevos empleos y mayor competitividad.

También abre sendas de integración comercial para el fortalecimiento de cadenas regionales de valor. Por ejemplo, con la Alianza del Pacífico, cuya presidencia pro tempore asume Colombia este mes, permitirá impulsar relaciones estratégicas, cadenas productivas y clústeres regionales para generarles aún más valor a productos con destino a terceros mercados.

En el 2021, continuaremos trabajando para atraer inversión de eficiencia con empresas ancla y megainversiones, con el objetivo de que, multinacionales que hoy buscan una nueva locación para operar, puedan establecerse en Colombia y aprovechar nuestras ventajas competitivas.

Este sector nos invita a perseverar en el optimismo, pues tiene las mejores perspectivas para la reactivación del campo, para generar ingresos a nuestros productores, así como consolidar nuevos encadenamientos productivos con compañías extranjeras y locales que permitan diversificar la canasta exportadora, usar la región y el país como locación para el nearshoring y como despensa alimentaria.