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Por su letalidad, hablar de Huanglongbing (HLB), es como referirse a enfermedades como PC en palma, roya en café o mal de Panamá en banano. El HBL es considerado como la enfermedad de mayor impacto económico en la citricultura mundial y es una seria preocupación para los productores de cítricos.

Desde que, en 2016, se detectó el patógeno asociado al HLB en tejido vegetal, en los municipios de Distracción y Fonseca, departamento de La Guajira, el temor sobre la dispersión a otras áreas citrícolas es constante. La enfermedad, ha tenido un avance rápido y ya está reportada en los departamentos del Magdalena, Atlántico, Bolívar, Cesar y Norte de Santander. Pero la amenaza no ha terminado y existe un alto riesgo de que llegue a las zonas con mayor área sembradas de cítricos en Colombia.

El agente patogénico asociado a los síntomas de esta enfermedad en Colombia es una bacteria, candidatus liberibacter asiaticus, la cual se encuentra solamente en el floema de la planta y es sistémica. La acumulación de sustancias como almidón en el floema, dificulta la translocación de los productos de la fotosíntesis, provocando pérdida de vigor y muerte productiva y fisiológica del árbol en etapas más avanzadas de la enfermedad, reducción de la producción, modificación de la apariencia y el valor de los frutos.

El HLB implica un debilitamiento severo de la planta. Al principio de la infección, pueden observarse una o más ramas amarillas sectorizadas en la planta. En las hojas puede observarse un moteado asimétrico, síntoma típico de la enfermedad, el cual se caracteriza por la presencia de áreas verdes y amarillas, presentando una asimetría cuando se comparan los lados opuestos de la nervadura central de la hoja, que en ocasiones pueden ser confundirse con deficiencias nutricionales.

La enfermedad es trasmitida de forma persistente en campo por un insecto conocido como psílido asiático de los cítricos (Diaphorina citri). Este insecto adquiere la bacteria cuando se alimenta de árboles de cítricos u hospederos alternativos enfermos y la trasmite a árboles sanos.

Como la enfermedad no tiene cura y afecta a todas las especies cítricas. El manejo es preventivo, complejo y muy costoso, por lo que requiere de estrategias integradas que incluyan uso de material de propagación certificado, eliminación de las plantas enfermas y el uso de insecticidas químicos y biológicos para el control del insecto vector en viveros, plantaciones, y plantas hospedantes, como es Swinglea glutinosa, la cual es comúnmente utilizada como cerca viva.

La recomendación para los citricultores es que hagan prospecciones periódicas en las áreas citrícolas comerciales para la detección y eliminación de las plantas con síntomas asociados a la enfermedad; monitoreo y control de las poblaciones del insecto vector; establecimiento de plantaciones con material de propagación certificado; eliminación de plantaciones abandonadas; eliminación o manejo de hospedantes alternativos del vector, siembras en bloques alejados de plantaciones enfermas y capacitación del personal técnico y monitores. Además, se recomienda favorecer los cambios tecnológicos que conduzcan a que las plantaciones entren rápidamente en producción.