Agregue a sus temas de interés

Agregue a sus temas de interés Cerrar

De acuerdo con Fedecafé, en 2019, la producción de café en Colombia tuvo uno de sus mejores cierres en los últimos 25 años: 14,8 millones de sacos de 60 kilos. Este crecimiento se debió en parte a la demanda de café de alta calidad por parte de los mercados internacionales, registrando cifras históricas para el sector. Sin embargo, a pesar de los buenos resultados económicos, hoy existe una preocupación sobre el futuro de este cultivo: las nuevas generaciones de productores.

El último censo del Dane reveló que, de la población total que vive en las zonas rurales, solo 20% son niños y jóvenes entre 10 y 19 años, cifra que se debe asumir como un reto, porque no solo podría afectar el crecimiento y producción cafetera: también tendría grandes implicaciones para la seguridad alimentaria del país. De ahí el llamado a promover que los jóvenes permanezcan y se interesen en el campo, para ver en la agricultura una opción de vida y negocio rentable.

Actualmente, la producción de café se da en 588 municipios de 20 departamentos de Colombia y proviene de más de 550.000 pequeñas familias cafeteras. Para ellos, las prácticas de cosecha y postcosecha han hecho parte de una tradición de muchos años y cuyo conocimiento se ha transferido de padres a hijos; estrategia que ha permitido mantener esta actividad agrícola productiva a lo largo del tiempo.
Sin embargo, la brecha generacional es cada vez mayor.

Por esta razón, la transferencia de conocimiento es uno de los pilares que Yara impulsa en el sector agrícola, pues solo mediante esta sensibilización a los productores de café para el futuro, sobre la ventaja de continuar con su negocio y adoptar mejores prácticas de nutrición cada vez más, su cultivo seguirá siendo rentable y una alternativa de progreso para sus comunidades.

Bajo este contexto, incentivar capacitaciones presenciales y digitales a los jóvenes del campo constituye un mecanismo eficaz que hace crecer el conocimiento, y que, además, presenta oportunidades de innovación para su negocio, como la posibilidad de cultivar cafés especiales que son reconocidos a nivel internacional por su calidad y valor agregado; tal es el caso de los que hoy exportan a Estados Unidos, Japón y la Unión Europea.

El sector público y privado debemos trabajar en disminuir las brechas en educación, y mejorar el acceso a las nuevas tecnologías. Según el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, solo el 17% de las familias en zonas rurales tienen acceso a wifi en Colombia. Estos también son factores que podrían hacer la diferencia al momento de que los jóvenes decidan si quieren dedicarse a la agricultura y continuar con la tradición, o si prefieren migrar a las ciudades y ocuparse en otro tipo de actividades.

El cultivo de café juega un rol muy importante en la economía nacional; ha tenido grandes resultados a lo largo de su historia y para que esto se mantenga es necesario que el Gobierno, las empresas y los gremios entiendan la relevancia de la mano de obra joven en estas actividades.

Por ello, será necesario implementar estrategias que ayuden a evidenciar las oportunidades para los jóvenes en el campo y confirmar una vez más que la producción de alimentos es una opción rentable.