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Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), 95% de nuestros alimentos se produce directamente en nuestros suelos.

En esta medida, el suelo constituye un elemento fundamental para el desarrollo de la agricultura y por ende para la obtención de alimentos de la mejor calidad e inocuidad, porque si el suelo es sano y contiene nutrientes como el fósforo, potasio, calcio, hierro y zinc, entre otros, será posible contribuir en la seguridad alimentaria y en la nutrición.

Así las cosas, si falta alguno de los 15 nutrientes necesarios para el crecimiento vegetal este puede limitar y afectar el rendimiento del cultivo, por esto es indispensable el uso de fertilizantes los cuales funcionan como un aliado en la producción de alimentos, porque favorecen el contenido adecuado de elementos minerales que los cultivos necesitan para su correcto desarrollo. De esta manera, es de vital importancia que tanto pequeños como grandes agricultores sean conscientes de realizar buenas practicas agrícolas, que impliquen el buen uso de fertilizantes y recursos para reducir el impacto negativo en el medio ambiente.

Si el suelo contiene los nutrientes adecuados es posible producir hasta 58% más de alimentos, de ahí la importancia de que en los cultivos utilicen fertilizantes que no solo nutran adecuadamente los suelos, sino que a la vez reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero que genera la agricultura con el uso de nutrientes convencionales, como la urea y el sulfato de amonio.

El llamado es a utilizar tecnologías más sustentables, con baja huella de carbono como son los fertilizantes a base de nitratos, que permiten aumentar la productividad, mejorar la calidad de su cosecha y cuidar el medio ambiente.

A lo anterior, se suma que la FAO estima que sí continuamos haciendo un uso inadecuado del suelo, más del 90% de estos podrían sufrir de degradación lo que en términos generales implica un cambio en el suelo que impacta negativamente el ecosistema y la producción de alimentos.

Sumado a esto, Colombia no es ajena a esta realidad y según el primer estudio nacional de la degradación de suelos realizado por el Ideam en 2017, el cual arrojo datos alarmantes como que 40% del territorio colombiano tiene algún grado de erosión, lo que sin duda constituye un llamado de atención a reconocer el importante rol que cumplen los suelos, para ayudar a las plantas a mitigar los efectos de las enfermedades, insectos, hongos y malezas.

En consecuencia, la invitación es a promover buenas prácticas agrícolas con el fin de no deteriorar el suelo e incentivar así programas de nutrición de cultivos que permitan combatir la erosión del mismo que afecta tanto a la calidad como a la cantidad de las cosechas. A futuro, esto nos permitirá aumentar la producción de alimentos con un alto contenido de nutrientes necesarios para el desarrollo humano y de esta manera, dejar a las nuevas generaciones un planeta protegido. Finalmente, es importante mantener e implementar progresivamente una agricultura sostenible en el país, que permita posicionar a Colombia como una de las despensas de alimentos del mundo para el 2030.