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Aún parece temprano para poner en su justa dimensión los impactos reales que la pandemia del covid-19 tendrá en nuestra sociedad. Pero una cosa es muy cierta y es que este período nos ha brindado enseñanzas fundamentales para el futuro de los negocios y las relaciones humanas en escenarios tan importantes para la economía como el sector agrícola; el cual, sin duda, sigue siendo uno de los grandes motores para el desarrollo de los países de Latinoamérica.

La pandemia del covid-19 impactó a todos los sectores económicos y a todas las personas de alguna forma. Sin embargo, a pesar de todas las limitaciones e incertidumbres que enfrentamos y seguiremos enfrentando, el agro no paró. Si bien es cierto que los agricultores tuvieron que superar varios desafíos para seguir con sus negocios, la importancia de las herramientas digitales se hizo cada vez más evidente y la coyuntura incentivó la aceleración de digital en el campo.

Un estudio realizado por la firma de consultoría McKinsey señala que la digitalización es una realidad como el caso de los agricultores brasileños, por citar un ejemplo. Hoy 85% de ellos utiliza WhatsApp diariamente, 71% usa canales digitales para administrar su finca, 36% hace compras online para su negocio y 33% desea comenzar a vender sus productos por internet. Se prevé que este escenario se debería intensificar después de la pandemia, con la ampliación del uso de tecnologías digitales.

Pero además de que la población rural se ha digitalizado, como empresas no nos hemos quedado atrás. Este momento tan desafiante sirvió para que compañías como Basf intensificaran su transformación digital.

Así, a la fecha en Colombia, Perú, Ecuador y Chile se han puesto en marcha iniciativas como la implementación de una aplicación con información pertinente de las soluciones integradas que tenemos para diferentes enfermedades, plagas y malezas en varios cultivos; así como información relevante de los principales problemas fitosanitarios por cultivo.

También, el desarrollo de una academia virtual con cursos en línea para que agricultores puedan capacitarse en diferentes temas clave para sus negocios como prácticas de agricultura sostenible, prácticas de manejo y uso seguro, y otros temas de soluciones integradas a cultivos específicos.

La diversidad del sector agrícola en el continente es compleja y desafiante. Tener en cuenta la experiencia en otros países latinoamericanos de ciertas iniciativas nos da una ventaja para implementarlos en otros lugares. Esto será una herramienta fundamental para mantener el desarrollo del negocio de forma efectiva.

Los agricultores se han adaptado a este cambio drástico que vivimos actualmente, por lo que las empresas debemos seguir listas para brindarles las mejores herramientas que les permitan seguir trabajando. Este no es un desafío que alguien pueda superar solo y estamos listos para cooperar y ayudar. Estamos absolutamente convencidos de que mientras más distancia física nos imponga la pandemia más nos acercaremos al espíritu conjunto de comprensión, apoyo y solidaridad en beneficio de todos para que el agro no se detenga.