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El fríjol guandúl (Cajanus cajan L Millsp.) no es una especie nativa de nuestro territorio, tal y como podría creerse, ya que su centro de origen es la India donde ha sido cultivado por más de 4.000 años y desde donde se difundió hacia el occidente de África, siendo este su centro de distribución.
Luego, a través de las rutas de esclavos, fue traído a las Américas y en Colombia se asentó principalmente en la costa Atlántica, para después adentrarse en la región andina y el pacífico sur. Un gran viaje para llegar hasta donde lo conocemos hoy como especie agrícola de cultivo tradicional en estas zonas del país.

Aunque su uso puede ser forrajero, mayoritariamente se utiliza para consumo humano, en grano verde y seco. El grano en verde es parte base de la alimentación en el Atlántico, departamento donde se registran las mayores áreas cultivadas según el anuario estadístico del Ministerio de Agricultura. De allí parte que su producción es una herencia atlanticense que se ha distribuido por todo el caribe y es un reglón principal cuando hablamos de seguridad alimentaria en esta zona.

Durante el desarrollo de las actividades del Plan Nacional de Semillas 2.0 con la Asociación de Campesinos Agroindustriales de la Aguada, ubicada en Malambo (Atlántico) y la Asociación de Campesinos para La Explotación Agropecuaria en el departamento del Magdalena, ubicada en Zona Bananera (Magdalena), ambas asociaciones beneficiarias de este macroproyecto interinstitucional entre Agrosavia, ICA y Sena, un equipo del Centro de Investigación Caribia y la Finca Experimental La Trinidad pudo recuperar 12 materiales locales utilizados por los productores de la región entre sus asociados en Malambo, Baranoa, Ciénaga y Zona Bananera. Con esto se evidencia la riqueza en variabilidad genética que existe de la especie en la región, que adicional a esto tiene un gran potencial productivo y para uso agroindustrial en el mercado internacional (Estados Unidos y Europa).

Bajo este contexto, promover el rescate, la producción y conservación de especies agrícolas como el frijol guandúl, es una estrategia sumamente enriquecedora para fortalecer las economías locales, las organizaciones de pequeños productores y los futuros procesos de investigación que son demandados una vez la dinámica de este cultivo empieza a exigirlo. Esto con el objetivo de estandarizar y documentar los procedimientos para desarrollar modelos productivos eficientes a nivel técnico y económico de acuerdo con las características de cada una de las variedades locales, con un producto terminado, ya sea en grano, semilla y/o forraje de calidad óptima y que les permita a los agricultores ser competitivos en el mercado.

El frijol guandúl hoy está resurgiendo de entre los campos de cultivo tradicional, la huerta casera y bosques silvestres, con la intención de posicionarse como especie multipropósito, aprovechando características como su rusticidad y la condición de árbol semiperenne que, con la implementación de labores como podas, podría explotarse los cinco años de vida útil que puede alcanzar esta especie. De la mano de esta gran apuesta se busca acompañar a los productores en su proceso de fortalecimiento en el Atlántico y el Magdalena.