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El pasado 5 de junio celebramos el Día Mundial del Medio Ambiente y también inició el decenio de las Naciones Unidas sobre la restauración de ecosistemas, una misión global para revivir miles de millones de hectáreas, desde bosques hasta tierras de cultivo, desde la cima de las montañas hasta las profundidades del mar.

Restaurar los ecosistemas significa prevenir, detener y revertir este daño, pasar de explotar la naturaleza a curarla. Desde la caficultura colombiana hemos contribuido al cuidado del medio ambiente de muchas formas, de las cuales resalto los siguientes aportes:

Reforestación: las familias caficultoras colombianas siempre hemos producido nuestro café bajo la filosofía de respetar y preservar el medio ambiente, implementando prácticas agrícolas amigables con la naturaleza, aportando a la conservación de un ecosistema sostenible. En 26 años hemos: capturado alrededor de 6,7 millones de toneladas de CO2; trabajado con 8.339 familias que han incorporado árboles en sus sistemas de producción de café; cultivado 36.864 hectáreas de plantaciones forestales y agroforestales; conservado 5.610 hectáreas de bosque naturales asociados a acueductos rurales, bajo modelos de incentivos de conservación; recuperado 572 hectáreas de bosques naturales degradados con especies nativas; producido 1.200.000 plántulas de 111 diferentes especies vegetales; trabajo continuo con siete asociaciones de reforestadores activas, para el fortalecimiento empresarial, manejo silvicultural, valoración y comercialización de la madera.

Agua: al adoptar el beneficio ecológico del café, realizamos el siguiente aporte: ahorro de agua: 9.935.924 metros cúbicos por año de ahorro de agua. Esta cantidad permitiría satisfacer las necesidades de abastecimiento para una población de 194.441 personas durante todo un año, el agua para la población de ciudades como: Tunja, Boyacá; Dosquebradas, Risaralda; Tuluá, Valle del Cauca; Florencia, Caquetá; entre muchas otras. Contaminación evitada: 109.583 toneladas por año de carga contaminante evitadas al ambiente.

Con la adopción del beneficio ecológico, las familias caficultoras hemos logrado evitar la contaminación equivalente a la que se genera de aguas residuales domésticas en una población de tres millones de habitantes, similar a la de ciudades como Medellín o Cali.

Variedad de café: al sembrar las variedades desarrolladas por Cenicafé, las cuales presentan resistencia a la enfermedad de la royal del café, evitamos aplicar fungicidas para su control. Dependiendo de la molécula del fungicida, evitamos aplicar: para fungicidas líquidos: entre 531.750 a 3.190.500 litros de fungicida al año; para fungicidas sólidos: entre 1.418.000 y 8.508.000 de kilogramos al año.

Y como para poder aplicar los fungicidas se necesita utilizar agua, se dejan de usar entre 354,5 millones y 709 millones de litros, cantidad necesaria para llenar 100 y 250 piscinas olímpicas. Y gracias a la estrategia de manejo integrado de enfermedades, se minimiza el uso y aplicación de fungicidas.

Manejo integrado de arvenses: implementando esta estrategia en cultivos de café al sol, dejamos de aplicar 732.200 litros de herbicida al año, que equivalen a 244.000 botellas de tres litros. Además, evitamos la pérdida anual de 4.908.000 toneladas de suelo, que equivalen a un millón de volquetas cargadas con suelo fértil.

Solo con ecosistemas saludables podemos mejorar los medios de vida de las personas, contrarrestar el cambio climático y detener el colapso de la biodiversidad.

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