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El pasado 16 de marzo, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) difundió la alerta más reciente sobre deforestación en el país, informe correspondiente a los últimos tres meses de 2018. La cifra que lideró los titulares tuvo que ver con que el 75% de la deforestación del país se concentró en la Amazonia colombiana. De lejos, la segunda región más afectada fue la Andina, con un 9%.

Este primer puesto para la Amazonia en cuánto a deforestación tiene un costo muy alto no solo para las poblaciones que viven en los territorios sino también para las personas que habitamos las ciudades y nos beneficiamos de los servicios ambientales generados por los bosques tropicales, y la mitigación de los efectos del cambio climático.

Los temas medio ambientales no deberían ser una preocupación exclusiva de científicos o de los tomadores de decisiones, aunque en estos últimos recae la enorme responsabilidad de sopesar el impacto que pueden tener sus disposiciones en la política pública.

Los miembros de la comunidad internacional, entre ellos el gobierno de Noruega, han entendido la necesidad de impulsar acciones a favor de la preservación de los bosques y por tal motivo se han adquirido compromisos reales como lo sucedido durante la cumbre climática en París 2015 donde se firmó la declaración conjunta de intenciones con Colombia, y en alianza con Alemania y Reino Unido.

La Iniciativa internacional sobre clima y bosques de Noruega –conocida como NICFI, por sus siglas en inglés- es otra forma concreta de aportar y sumar esfuerzos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero causados por la deforestación y la degradación de los bosques en los países en desarrollo. De hecho, más de 70 países han sido apoyados desde su puesta en marcha en 2008.

Esta iniciativa de alto impacto mundial incluye el aporte de alrededor de 350 millones de dólares anuales para salvar los bosques y desarrollar un entorno ambiental y socialmente sostenible, lo que implica la coordinación de actividades por parte de aliados públicos y privados que son estratégicos para llegar a los ámbitos locales en el contexto particular de cada país.

Los bosques tropicales cubren todavía la mitad del territorio de Colombia, de ahí que este país sea prioritario para Noruega y su iniciativa NICFI. Desde 2015 se ha venido consolidando una alianza entre los dos países, la cual ha sido un valioso soporte para el inicio de importantes iniciativas, entre las cuáles vale la pena resaltar Visión Amazonía y el Fondo Colombia Sostenible. En el marco de este último, por ejemplo, el pasado mes de febrero se inició la ejecución de 4 proyectos para fortalecer la gobernanza forestal del país. El monto de apoyo para estos proyectos es de 8,5 millones de dólares.

El compromiso del gobierno noruego con Colombia se ha extendido para los próximos años con un monto máximo de 250 millones de dólares hasta el año 2025, cuyo desembolso está condicionado a los resultados en la reducción de la deforestación que alcance Colombia.

Los bosques tropicales pueden proporcionar un tercio de la solución al cambio climático en los próximos 15 años. De ahí que su defensa requiera de decisiones firmes por parte de los Estados y toda la ciudadanía para responder a una amenaza como la deforestación. Hoy en día se están perdiendo más bosques que en cualquier otro momento de la historia.

El 21 de marzo se celebró el Día Internacional de los Bosques y más allá de una celebración aislada, es importante hacer un llamado para seguir buscando oportunidades de trabajo en conjunto. Por ejemplo, hace una semana la Embajada de Noruega, a través de la Agencia Noruega de Cooperación para el Desarrollo (Norad), abrió un valioso espacio para reunir a la Sociedad civil con el fin de evaluar logros alcanzados y nuevas perspectivas para el financiamiento 2021-2025 de proyectos que aporten a detener la deforestación en Colombia.

En este tema, Colombia seguirá siendo de interés para la comunidad internacional, no por nada, este año Caquetá, el departamento más afectado por esta problemática (en un 45,9%), será sede de la Décima Cumbre de Gobernadores a nivel mundial por el Clima y los Bosques en la que participarán líderes políticos de 40 países; y Bogotá recibirá la reunión anual del Tropical Forest Alliance 2020 en mayo.

El futuro de Colombia, y el del mundo, pasa por darle la importancia que merece a la protección de los bosques. Son muchas organizaciones sociales, entidades del Estado, y agentes de cooperación internacional con quienes hemos tenido el gusto de trabajar, y esta experiencia nos muestra que vamos por el camino correcto. Pero el desafío es que esta preocupación tome un lugar protagónico en la agenda del Estado en conjunto, del sector privado y la ciudadanía, y que ello conduzca a tomar acciones firmes contra todas las causas de la de deforestación a lo largo de este bello territorio.

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