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La Coalición para la Alimentación y Uso del Suelo (Folu, por sus siglas en inglés), integrada por miembros de empresas multinacionales, grupos de productores, industria, organizaciones no gubernamentales y academia, señaló que la crisis desatada por el Covid-19 plantea, entre otros, retos sin precedentes para los sistemas alimentarios del mundo, en cuanto la oferta alimentaria podría interrumpirse masivamente por las medidas implementadas para controlar la propagación del virus.

Por eso, Folu hizo un llamado a los líderes mundiales para diseñar medidas de respuesta al virus que minimicen el riesgo de que la pandemia se convierta también en una crisis alimentaria y, para eso, propuso tres líneas de acción prioritarias: mantener el flujo del abastecimiento de alimentos en el mundo manteniendo el comercio abierto; escalar el apoyo a los más vulnerables asegurando el acceso a alimentos nutritivos y asequibles para todos; sembrar semillas para una mayor resiliencia.

Sobre la primera acción, mantener el abastecimiento de alimentos en el mundo, la Coalición señaló que países con excedente de alimentos han puesto restricciones a las exportaciones, y que las normas restrictivas en las fronteras  no permiten el libre flujo de productos alimenticios, lo que compromete la oferta adecuada de insumos agrícolas esenciales. Así mismo se recalcó que "el riesgo de enfrentar importantes interrupciones en el abastecimiento de alimentos durante los próximos meses está creciendo, especialmente para los países de bajos ingresos que son importadores netos de alimentos, muchos de los cuales se encuentran en África subsahariana".

En ese sentido, Folu recomendó, como líneas de acción prioritarias, que los países exportadores de alimentos continúen abasteciendo a sus clientes internacionales y estos, a su vez, mantengan abiertas las fronteras y los puertos para garantizar la continuidad en la implementación de provisiones. De igual forma, se propuso que los gobiernos inviertan en la producción alimentaria local, tratando a toda la cadena productiva del agro como un sector esencial, y aseguren que los recursos financieros lleguen a todas las partes de esa cadena de valor.

Frente a la necesidad de escalar el apoyo a los más vulnerables, la Coalición recalcó el riesgo de que, especialmente en países de bajos ingresos, "el número de personas que padecen de hambre a diario, que ya se estima sobrepasa los 800 millones, se duplicará en los próximos meses con un enorme riesgo de mostrar mayor malnutrición y problemas de desarrollo físico y cognitivo en la población infantil".

En ese sentido, la recomendación a los líderes del mundo fue que, a nivel nacional los gobiernos, con el apoyo del sector privado, fortalezcan y expandan los programas alimentarios focalizados y las "redes de seguridad de los ingresos para la protección social, vinculándolos a alimentos que promuevan la salud y la producción sostenible". En cuanto a la comunidad internacional, se propone la movilización de recursos adicionales rápidos para apoyar a los países de bajos ingresos, con el fin de garantizar que puedan producir o importar los alimentos necesarios para alimentar a su población.

Finalmente, frente a la tercera línea de acción, la Coalición para la Alimentación y Uso del Suelo reiteró los beneficios, planteados en informes anteriores, de transformar los sistemas alimentarios y de uso del suelo del planeta, y recordó la fragilidad del sistema alimentario actual, "debido a una falta crónica de inversión, el agotamiento excesivo de los recursos naturales y una mala adjudicación parcial de más de US$700.000 millones de medidas de apoyo anuales".

Frente al reto que eso supone Folu propone que, a nivel nacional, los gobiernos aseguren que los sectores de uso del sueño y alimentos reciban una financiación adecuada con incentivos que recompensen el suministro de alimentos nutritivos y asequibles, enfocada a aumentar la resiliencia y diversificación de las cadenas de suministro de alimentos y un menor desperdicio de estos. Para esto, sería necesario diseñar "sistemas alimentarios regionales, brindando protección social vital que incluya servicios gratuitos de salud y apoyo en los ingresos, acelerando una mayor digitalización y transparencia en la cadena de valor, y reconstruyendo el capital natural", se lee en el documento. De igual forma, se señala que la comunidad internacional debe garantizar el flujo de capital y tecnología para los países en vía de desarrollo, para que fortalezcan sus sistemas alimentarios y puedan acceder a los sistemas globales.

Cabe recordar que algunos de los miembros que integran la Coalición Folu son Alan Jope, director ejecutivo de Unilever, André Hoffmann, vicepresidente del  Grupo Roche, Diane Holdorf, miembro del Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (Wbcsd), Gerda Verburg, secretaria general asistente de las Naciones Unidas, Theo de Jager, presidente de la Organización Mundial de Agricultores (WFO) y Marco Lambertini, director general de WWF International, entre otros.

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