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Hay dos tipos de obras de infraestructura que para cualquier trabajador que viva en el campo son clave: lo primero, las vías terciarias para sacar sus productos a la venta; y lo segundo, los distritos de riego que permiten a los productores del agro nutrir con agua sus cultivos o suelos productivos, por medio de un sistema que moviliza el líquido constantemente.

En este último punto, Colombia no está bien. De 40,1 millones de hectáreas de frontera agrícola, el país tiene un potencial de 18,4 millones de hectáreas para adecuar con irrigación. Y, según cálculos de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (Upra), 1,1 millones son efectivamente irrigadas, es decir casi 6%.

A comienzos de año, este fue uno de los temas que habló el ministro de Agricultura, Andrés Valencia, con campesinos y productores. De hecho, en su momento dijo que “Colombia necesita llegar a 1,8 millones de hectáreas en el área irrigada; pero eso significan inversiones por $4,5 billones”, que incluso se contemplaban en el Plan Nacional de Desarrollo.

Ayer, esta misma cartera anunció la creación del nuevo Plan Nacional de Riego 2022, con la novedad de que el monto será $1,7 billones menor a esos $4,5 billones que se esperaban, pues en total quedó en $2,87 billones aprobados.
“El Plan Nacional de Riego tiene como objetivo mejorar la productividad agropecuaria mediante la planificación priorizada de la inversión en riego tecnificado. En el cuatrienio 2018 a 2022 se alcanzarán 60.269 hectáreas con impactos regionales en riego, producción y empleo”, dijo Valencia.

El presidente de la Asociación Hortifrutícola de Colombia (Asohofrucol), Álvaro Palacio, dijo que “más de 60.000 hectáreas es poco para todo lo que se necesita, pero también hay que ver esto como un plan inicial para los distritos; y desde tiempo atrás se comentó que se usarían APP para ejecutar este plan de riego”.

De hecho, el Gobierno insistió en que esas primeras hectáreas beneficiadas con el plan sean el comienzo de una meta que permita a 2028 cubrir 10% del área irrigable con más de 774.000 hectáreas intervenidas.

Ya hay proyectos de los que se venían hablando y harían parte de la cuota con la que quiere comenzar el Minagricultura su plan de riego. Por ejemplo están las obras de Ranchería, en La Guajira; El Triángulo del Tolima, y Tesalia - Paicol en el Huila. Proyectos que podrían dar una cobertura en riego a 50.000 hectáreas.

Problemas ya existentes
Aunque se empezó a hablar de un plan de riego que busca ampliar la cobertura de la irrigación, hay una serie de problemas con varios de los distritos ya existentes. De los 780 sistemas de riego públicos que hay en el país, casi 30% (es decir, 210), no funciona. Muchas de esas obras no suministran agua al campo porque algunas llevan años desde que se construyeron y dejaron de recibir inversión para mantenimiento, o por los gobiernos regionales.
Además, la inversión pública desde 2009 se ha concentrado en distritos de pequeña escala (aquellos que no cubren a más de 100 personas).

Actualmente, con 754 distritos de pequeña escala (que son más costosos de mantener por unidad), se cubren 55.650 usuarios, mientras que con solo 16 distritos de gran escala que funcionan hoy en día, se llegan a casi 30.000 beneficiarios.

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