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El arte legendario de cultivar bonsáis comenzó cerca de 2.000 años atrás en China, con la réplica de jardines miniatura conocidos como penjing o paisajes de bandeja.

Con el tiempo, una secta Zen introdujo esta disciplina en Japón, donde, fue adaptada y pasó de la jardinería al arte del bonsái. En Occidente se supo de él solo hasta 1878, año en el que se realizó la Exposición Mundial de Artes y Ciencias, realizada en París.

De acuerdo con Germán Arellano, bonsaísta y director de La Casa del Bonsái, los japoneses fueron los responsables de traer este arte a Colombia, luego de la gran depresión que golpeó a Japón en 1920.

Los bonsáis no son árboles con alteraciones genéticas; su tamaño y apariencia obedecen a varias técnicas que se aplican para retrasar su crecimiento y así obtener una versión en miniatura de diferentes especies arbóreas.

Según Arrellano, para hacer un bonsái las técnicas que se emplean son la poda constante del follaje y las raíces, el cambio continuo del sustrato y los fertilizantes, y el alambrado para modelar sus ramas.

Hay que regarlo a diario y aportarle nutrientes de manera periódica, al menos dos veces al año se debe fumigar, fertilizar, cambiar el sustrato y podar el follaje y las raíces, en algunos casos.

La mayoría de bonsáis son invaluables, sin embargo, el costo de estos árboles está desde los $35.000 hasta varios millones de dólares. Su valor depende de la especie, la edad del árbol, el trabajo realizado por el bonsaísta y su reconocimiento. Entre más viejo, armónico y grande, más costoso.

A la hora de comprar uno, de acuerdo con Oswaldo Copeland, un bonsái cultor con más de 30 años de experiencia en esta disciplina, hay que tener en cuenta si se dispone de un sitio a pleno sol, media sombra o a plena exposición, un factor determinante para elegir la especie.

En cuanto a su tamaño, Copeland explicó que están los -tan pequeños que caben cinco en una mano-, los medianos, que crecen hasta 15 centímetros; los grandes, que alcanzan los 1,30 metros de altura, y los grandai, que crecen más de 1,30 metros.

LOS CONTRASTES

  • Germán Arrellano Director de la Casa del Bonsái

    "El bonsái más viejo y costoso se llama Matusalén datado en 1.000 años, se encuentra en el museo Crespi de Bonsái en Italia, es de origen chino”.

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