Agregue a sus temas de interés

Agregue a sus temas de interés Cerrar

La industria de las flores no es solamente una de las más grandes del país, pues exportó mas de 117.811 toneladas entre enero y abril de este año por un valor de US$803 millones y genera 200.000 empleos formales, sino que ha tenido importantes avances en innovación y tecnología.

Una muestra de ello es la Semana del Crisantemo, cuyas actividades comerciales se celebrarán entre el 29 de agosto y el 2 de septiembre, un evento que, a diferencia de encuentros como la Feria de las Flores, concentra su actividad en la muestra de variedades que las casas hibridadoras desarrollan para los floricultores.

Este evento es producto del trabajo de 10 empresas con presencia en Antioquia, que vienen de países como Estados Unidos, Países Bajos, Alemania, entre otros, con el apoyo de Asocolflores y el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, en el que se presentará más de 250 variedades de crisantemo, flor de la que fueron exportadas 22.563 toneladas a destinos como Reino Unido, Canadá y Chile.

Para dimensionar el segmento tan amplio que ocupa esta flor, de 8.900 hectáreas sembradas con flores de exportación en el territorio nacional, los crisantemos ocupan 12%. Por ello, Agronegocios habló con Augusto Solano, presidente de Asocolflores, quien explicó el desarrollo de este encuentro comercial y de su importancia para la industria en general.

¿Hace cuánto se desarrolla la Semana del Crisantemo y qué se espera durante el encuentro?

La Semana del Crisantemo lleva cuatro o cinco años aproximadamente y es un evento en el que las casas que producen las nuevas variedades presentan a los floricultores para que se las compren. Hay que empezar diciendo que todas las flores que exportamos tienen propiedad intelectual, que a través de la hibridación son desarrolladas por casas en su mayoría extranjeras.

En este evento hay 10 casas, dos de Colombia, de Alemania, Holanda, Israel y Estados Unidos, algunas tienen hasta más de 100 años en la industria y ellas producen más de 100 variedades y en esta semana todas les presentan los resultados a los floricultores mostrando sus ventajas, diversidad, la productividad, su longevidad y de ahí se desprenden negocios, entre ambas partes.

Estas casas hibridadoras tienen sus instalaciones en Medellín, que son unas áreas pequeñas porque ellos no producen para exportar y en un invernadero presentan muchísimas variedades, en una hilera de flores con variaciones distintas, es muy bonito y todos se preparan para que esas camas estén florecidas.

Durante toda la semana tienen abiertas sus vitrinas, los floricultores las van visitando y el miércoles por la tarde tendremos un evento social donde se reúnen los de networking y un panel donde tenemos invitados un mayorista de Estados Unidos, una representante de un supermercado, un importador de Miami y un productor de crisantemos, entonces ellos discutirán sobre las perspectivas.

El crisantemo es la flor que se produce en el oriente antioqueño y algo en la sabana de Bogotá, es una flor muy versátil y les gusta a los floristas y a quienes organizan eventos porque tiene una gran diversidad en formas, tamaños, colores y texturas. Entonces da para muchas cosas en decoración.

¿Qué tan desarrollada está este segmento de la industria en Colombia?

Colombia está empezando a meterse en este negocio, lo importante es ese mensaje, que este es un aspecto diferente de la industria, de más valor agregado, esto es innovación, creatividad, propiedad intelectual, y la idea es que no se les vende solo a los floricultores de Colombia, la idea es que esas variedades se comercialicen a floricultores de otra parte del mundo, en Kenia o Ecuador.

Lo importante es que cuando estas variedades son desarrolladas en Colombia va a estar más adaptada a las condiciones climáticas del país. Nosotros lo que queremos es que el país se vuelva un gran clúster de material vegetal, no solo en crisantemos, trabajamos algo en clavel y astromelia, lo de rosa es sumamente difícil, pero ahí vamos.

¿Cómo presentas los hibridadores las nuevas variedades?

Se presenta la mata, esto no es a base de semilla, sino de esqueje y de maticas. Está el hibridador que desarrolla la variedad, vienen unos que son los propagadores que cogen el pedazo de tallo y la multiplican en maticas, y esas maticas se las venden a los floricultores para que los siembren y produzcan las flores, algunos floricultores hacen su propia propagación y hacen el contrato con el la casa y él le proporciona la variedad y está autorizado para hacerlo.

Esto es un sector muy respetuoso de la propiedad intelectual, porque cualquiera persona puede coger eso y multiplicarlo y si lo hace un abogado lo pueden sancionar, empezando porque le quemarían las matas o le quemarían los embarques.

Nosotros no sabemos al final de plata porque son negocios privados de uno a uno, aquí se van a presentar 250 variedades, es un sector de muchísima innovación, pero son negocios individuales, depende de la cantidad de matas, de cuáles son los destinos y ese tipo de cosas.

Para desarrollar una variedad implica que la gran mayoría, casi la totalidad, se hace por hibridación, haciendo cruces naturales no hay modificación genética y esos cruces naturales puede hacer miles en un momento para evaluar la productividad, resistencia a enfermedades, que tan bonita es la flor, durabilidad y al cabo de tres o cuatro años escoge tres o cuatro variedades que la registra y las vuelve comerciales.

¿Cómo se registra la propiedad intelectual de estos crisantemos?

Eso se registra en el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), el que tiene todos los registros y eso tiene protección durante 20 0 25 años, al terminar ese periodo la variedad queda libre y la puede sembrar el que quiera sin ningún contrato ni nada.

De los registros que tiene el ICA en temas vegetales, 95% son las flores, porque en otros casos las demás producciones no tienen propiedad intelectual o tiene muy poquitas variedades, aquí comercializamos como 1.400 variedades que se van renovando, usted en palma africana no tiene 100 variedades, ni en frijol, ni en arroz, esto se mueve con la moda.

El productor pequeño no tiene capacidad de desarrollar su propia variedad, esos son casas especializadas, el productor pequeño tiene que tener un contrato para poder producir eso. Eso no es así no más, aquí la gente puede producir variedades, pero tiene una exigencia sumamente complicada y no está al alcance económico y de conocimiento de cualquier agricultor.

Para eso tenemos todas unas aprobaciones entre el ICA y el Anla, porque para yo desarrollar nuevas variedades tengo que importar material para hacer cruces y pruebas y hay unos procedimientos muy engorrosos y difíciles que hacen que haya sido muy difícil.

LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.