Agregue a sus temas de interés

Agregue a sus temas de interés Cerrar

Los primeros, claro está, mueven el ´brazuca´, el balón del Mundial de Fútbol de Brasil, y los segundos se harán lucir en binomio con el caballo criollo de paso colombiano. Estos últimos conforman la Selección Colombia de Jinetes y Amazonas que competirá por ser la mejor del planeta en la Décima Mundial de Jinetes y Amazonas que se realizará en el Coliseo Salomón Armel Londoño de Pereira entre el 4 y 6 de julio próximo.


Por el trofeo principal, del máximo evento de la chalanería, competirán once países (naciones donde hay presencia del caballo criollo colombiano) con sus respectivas selecciones que moverán unos 250 participantes. Colombia quiere dejar en el país el campeonato y para ello se preparó.

Al igual que los dirigidos por José Néstor Pékerman, Ángela Ochoa, tiene la meta de convertir la selección nacional en campeona mundial. Esta juez equina, es la entrenadora o capitana de los 74 chalanes nacionales.

“Son niños que vienen de diversas escuelas formados por gente muy competente y aunque es un trabajo de equipo la participación y la calificación es individual. Hemos hecho dos fogueos y tres entrenamientos con personal calificado.

Tenemos deportólogos y contamos con la ayuda de un computador (software) para evaluar posiciones que nos va a prestar un respaldo. Creo que tenemos la selección más competitiva de los últimos años”, sostiene.

En sí es un binomio compitiendo, pero los jurados califican 100% la equitación, es decir, al montador.

Colombia ha obtenido en los nueve mundiales realizados hasta el momento medallas de oro, plata y bronce de manera individual y ha tenido destacadas participaciones. La selección ganadora de la competencia es aquella que más puntos acumule.

“Se califican dos partes: una de control y manejo del caballo y otra la posición: cómo su espalda se mantiene recta pero relajada y natural; sus piernas, como dice el reglamento, debajo del cuerpo, sus manos en posición de permanente contacto con la boca del caballo, entre otros”, sostiene.

La selección de los chalanes que representarán a Colombia sale de las diversas válidas realizadas en los dos últimos años. Los niños y jóvenes deben acumular, no solo puntos en estas competencias, sino además haber recorrido tres zonas de las cinco en las que está dividido el país.

Para la décima Mundial, organizada por la Federación Colombiana de Asociaciones Equinas (Fedequinas) y la Asociación de Criadores de Caballos y Fomento Equino del Risaralda (Crines) con el aval de la Confederación internacional de Caballos de Paso (Confepaso), se presentaron 400 aspirantes, pero en un nivel competitivo hay unos 150.

En este grupo y con un cupo en la selección, está Salomé Ángel Montaño, que participará en la categoría amazonas de 9 a 11 años. Dice que lleva toda la vida montando y su meta la tiene más que clara.

“He entrenado mucho y debemos prepararnos bien porque ir a hacer el ridículo no sería buena idea”. A su corta edad, Salomé ya tiene tres mundiales a cuestas y ya perdió la cuenta de las medallas que ha ganado en las diversas competencias en las cuales ha participado en todos los pasos, pero confiesa que sus favoritos son los diagonales (trocha y galope). “No quiero ganar mi categoría, sino la competencia”, dice.

Con una aspiración semejante está Tábata Hernández, quien se crió entre caballos. Su papá es dueño del criadero La Tania. A diferencia de Salomé, Tábata, de 18 años, debuta en este mundial. “No estoy confiada, pero estoy tranquila. Quiero una medalla, pero que gane el que mejor monta y que el juzgamiento sea justo”, afirma.

Ochoa reconoce que el nivel en todos los países ha subido mucho. “Ya no tenemos un país menos competitivo. El nivel hoy es muy alto y los caballos son buenísimos”, agrega.

Un banco de más de 180 caballosLa Mundial contará con un banco de más de 180 caballos a disposición de los participantes. Un mismo ejemplar puede ser utilizado hasta por tres niños. Sin embargo, cada selecciones pueden traer sus equinos . La Mundial de Jinetes y Amazonas surgió por Félix Santiago Oliver, un niño enfermo cuyo deseo, movido por su amor a los caballos, fue crear un torneo para incentivar este deporte.

LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.