Agro

Así puede reducir los riesgos del estrés térmico en el ganado durante altas temperaturas

El estrés térmico puede reducir la producción de leche y afectar la salud del ganado. Expertos recomiendan garantizar sombra, agua fresca y ajustes en la alimentación
Xavier Becerra Silva
28 de octubre de 2026
Gráfico LR

El estrés calórico representa un desafío para la salud y la productividad del ganado, especialmente cuando los animales permanecen durante periodos prolongados bajo condiciones climáticas extremas.

La radiación solar, la humedad relativa y la velocidad del viento son algunos de los factores que inciden en este fenómeno, por lo que adoptar medidas de manejo en las fincas resulta fundamental para reducir sus efectos.

Luis Antonio Cuadros, zootecnista y especialista en nutrición y alimentación animal, explicó que estas variables permiten determinar el índice de temperatura y humedad (ITH), una referencia numérica que ayuda a establecer si los animales se encuentran en una zona de confort o en condiciones de alerta.

La susceptibilidad al estrés térmico depende de características como la raza, la edad, el color y el largo del pelaje, la fase de lactancia y el nivel de producción de leche. Según Cuadros, los bovinos de pelaje negro y los animales en etapas de terminación son más propensos a sufrir por las altas temperaturas, especialmente aquellos con mayor nivel de engrasamiento.

LOS CONTRASTES

  • Ricardo ArenasMédico veterinario de Fedegan

    “Se ha demostrado que la sombra natural reduce hasta 10 u 11 grados la temperatura en el piso del potrero versus un potrero que no tenga esa sombra”.

Las vacas de mayor producción de leche también resultan más afectadas, al igual que las multíparas frente a las novillas, explicó el especialista.

Señales de alerta en el ganado

Entre los principales indicadores del estrés calórico están el aumento de la temperatura corporal y de la frecuencia respiratoria, así como la reducción del consumo de materia seca y de la rumia. También pueden presentarse caídas en la producción de leche, disminución del porcentaje de concepción y debilitamiento de la respuesta inmunitaria.

A estos efectos se suman el aumento del conteo de células somáticas, un mayor riesgo de mastitis y otras enfermedades, alteraciones de la función ruminal y mayor probabilidad de acidosis y laminitis. Estas consecuencias pueden comprometer tanto el bienestar de los animales como el desempeño productivo de las explotaciones ganaderas.

Sombra, agua y alimentación

Para contrarrestar el estrés térmico, Cuadros recomendó garantizar sombra y espacio suficiente para todos los animales en los corrales de espera, las zonas de ordeño y los comederos. Estas medidas ayudan a disminuir la frecuencia respiratoria, la temperatura corporal y la agresividad.

Entre las alternativas mencionó los sistemas silvopastoriles y el uso de polisombras. Asimismo, aconsejó suministrar agua fresca y limpia, con requerimientos que pueden ubicarse entre 30 y 50 galones diarios, equivalentes aproximadamente a 107-140 litros, según lo indicado por el experto.

La alimentación también debe ajustarse a las condiciones climáticas. “Se les debe alimentar durante las horas de temperaturas más bajas, evitar calentar los productos y revisar el estiércol para determinar la digestibilidad. En caso tal, hay que reformular la dieta”, explicó Cuadros. El manejo de la sombra también requiere planificación para temporadas como el fenómeno de El Niño.

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