Agro

Factor humano y tecnología, las claves de bioseguridad aplicadas en granjas porcinas

La bioseguridad bien aplicada es una inversión que se ve reflejada en menos pérdidas por enfermedades o en menos capacidad de producción de los lotes
Analista LR
Julián Vélez Robledo
25 de marzo de 2026
Granja de cerdos
Colprensa

La alta tecnificación de la industria porcina colombiana y los exigentes estándares de productividad que maneja requieren de la aplicación estricta de diversos procesos de bioseguridad.

Cualquier descuido que genere pérdidas de los progresos de crecimiento, de ganancia de peso o, más grave, de muertes de ejemplares, impacta negativamente en la productividad de la granja.

Por eso la implementación de estrictos procesos de bioseguridad son fundamentales para garantizar la inocuidad de la granja y mantener la cadena sana y productiva. “Tener una buena bioseguridad es sinónimo de tener una buena protección sanitaria de la granja. Limita el ingreso de nuevas enfermedades y su impacto negativo”, explica José Fernando Naranjo, director del Área Técnica de Porkolombia.

Aspectos como la localización, las instalaciones, los cuidados en salubridad y unas reglas claras en el manejo del personal, hacen parte de esa lista de imprescindibles en la porcicultura de hoy.

Las granjas porcícolas deben estar ubicadas en zonas rurales, lo más alejadas posible de zonas urbanas o muy transitadas o en corredores viales o peatonales. Eso disminuye la posibilidad de que personas extrañas la visiten o se acerquen y puedan transmitir enfermedades. También se busca calcular el impacto medioambiental con el manejo de residuos aprovechables para otros objetivos pecuarios.

Debe haber una prohibición estricta del paso a galpones o establos de personas ajenas a la cadena. De igual manera, a la granja no deben entrar ni permanecer otro tipo de animales. En el caso del personal, se debe cambiar de ropa para entrar a las instalaciones y, por ningún motivo, entrar prendas personales.

LOS CONTRASTES

  • Jessica BermúdezMédica Veterinaria de Porcicultores Apa

    ”La bioseguridad en la producción porcina es una herramienta fundamental para prevenir y controlar enfermedades que hasta la fecha no cuentan con una cura o solución definitiva, como es el caso de la fiebre porcina africana”

  • José Fernando NaranjoDirector del Área Técnica de Porkolombia

    “Una buena bioseguridad se ve reflejado en un mejor desempeño zootécnico de los indicadores de la granja como ganancia diaria y conversión alimenticia”.

Las plagas son grandes amenazas para los cerdos. Por eso debe haber un control permanente, teniendo en cuenta los roedores y los insectos comunes en la zona. Clave también es mantener los corrales limpios y sus alrededores libres de residuos orgánicos y escombros.

Los animales estresados son más propensos a enfermedades y a bajar sus niveles de ganancia de peso. El buen manejo por parte del personal contribuye a evitar el estrés. De igual manera, las condiciones de las instalaciones, la temperatura y la oportuna disposición de alimento y agua.

Un adecuado esquema de vacunas, control permanente de los síntomas de las enfermedades más comunes y reacción inmediata a los botes de cualquier anomalía física, constituyen un activo importante.

El agua debe ser no sólo suficiente, sino estar en perfecto estado. Aguas contaminadas generarán infecciones y/o enfermedades gastrointestinales, que son las más comunes y peligrosas en la industria porcícola. El adecuado manejo y desecho de los líquidos efluentes y de los posibles cadáveres que se producen en la cadena son también imperativos.

En conclusión, la bioseguridad bien aplicada es una inversión que se ve reflejada en menos pérdidas por enfermedades o en menos capacidad de producción de los lotes. La disciplina y rigurosidad en los cuidados previos son factores definitivos en la productividad de la granja.

La bioseguridad en granjas porcinas depende de que cada persona tenga claro un principio fundamental: ninguna enfermedad debe entrar a la granja y ninguna enfermedad debe salir de ella. La educación en la cultura sanitaria y la valoración de la bioseguridad son pilares de la producción porcina”, concluye la experta Jessica Bermúdez, de Porcicultores Apa.

Tecnología y últimas tendencias

Hoy en día existen medidas de bioseguridad que incorporan tecnologías avanzadas como sistemas de seguimiento satelital para vehículos que ingresan a las plantas, monitoreo con apoyo audiovisual en las duchas sanitarias, desinfectantes de última generación capaces de actuar incluso en presencia de materia orgánica. La Inteligencia artificial permite montar sistemas predictivos automatizados, que basados en datos permiten una bioseguridad más preventiva y proactiva.

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