Agro

Los beneficios del pasto guinea mombasa y sabanera en la actividad ganadera

El pasto mombasa presenta una altura de 1,70 metros, una relación de tallo y hojas de 20 por 80, y una proteína cruda entre 10% a 13% en condiciones óptimas
Por:
Nicolle Altamar
22 de marzo de 2023

En la ganadería se utilizan distintos tipos de pasturas para forrajes, hacer pastoreo rotativo e implementar sistemas silvopastoriles, entre otros, con el fin de mantener un ganado óptimo, sano y productivo. Para escoger estos pastos hay que tener en cuenta varios factores como la resistencia, versatilidad, cantidad de proteína y minerales que le aporten características beneficiosas a los bovinos a través de su ingesta, adaptabilidad, y reposo, etc.

Existen distintas especies que sirven para el uso dentro de la ganadería. Los productores constantemente están buscando el más rentable, fuerte y resistente que pueden encontrar en el mercado para abastecer a su hato.

Uno de ellos es el pasto guinea mombasa, como se le conoce comercialmente, el cual es una pastura de crecimiento en matojos, que son plantas de poca altura y tronco ramificado, con gran capacidad de producción de forrajes en el trópico, para conservación, consumo directo y pastoreo rotacional y sistemas silvopastoriles. Esta especie posee una tolerancia moderada a la sombra la cual la hace una buena opción para considerar en estos sistemas.

Esta especie se puede usar para la producción de ensilaje, henolaje, producción de heno, pastoreo convencional o en relación de sistemas silvopastoriles de estratos múltiples.

Según Ricardo Henríquez Crespo, médico veterinario zootecnista, magíster en ciencias veterinarias del trópico de Agrosavia, este pasto presenta una altura de 1,70 metros, una relación de tallo y hojas de 20 por 80, una proteína cruda entre 10% y 13% en condiciones óptimas y da una producción de materia seca de 30 toneladas por hectáreas al año.

También explicó que requiere de suelos fértiles, aunque tolera la sequía y las macollas, que son el brote de las flores de una planta y son bastantes grandes, por lo que pueden dejar áreas de suelo sin cobertura. No tolera encharcamientos duraderos, es decir, se debe usar en predios con alto drenaje, lo deseado es que se siembre en suelos de pH entre 5,5 a 6,5, pero puede llegar a tolerar suelos de mayor pH.

“En la ganadería, esta es una de las pasturas que, según las condiciones edafoclimáticas de la zona, sería una de las mejores alternativas de producción de forraje. Desde Agrosavia, en la misma familia, se desarrolló un pasto de la misma especie, conocido como Agrosavia Sabanera, que tiene gran rusticidad para el caribe seco y una producción de forraje en todas las épocas del año al con gran respuesta a suelos medianamente fértiles”, explicó.

Esta guinea sabanera, que según Agrosavia es una especie de pastoreo para ganado de carne o de doble propósito, se utiliza para el pastoreo rotativo de potreros en la Región Caribe, en suelos drenados de fertilidad media a alta.

Tiene un alto porcentaje de proteína cruda de 13,3%, una digestibilidad de 60,7% a los 21 días, presenta una tolerancia moderada a algunas plagas y alta producción forrajera de materia seca con 1.200 kilogramos por hectárea en época seca y 4.129 kilogramos por hectárea en época de lluvias.

“El pasto mombasa se comporta de forma adecuada ante las variaciones del cambio climático, sobre todo a la deficiente oferta hídrica que pueda proveer, pero es una especie que requiere de suelos fértiles, por lo que en aquellos pobres de nutrientes se podría dar el caso de incurrir en mayores costos de manejo con respecto a otras especies e incluso en épocas muy lluviosas puede desaparecer si las áreas establecidas sufren encharcamiento; sin embargo, todo va a depender de manejo técnico que se le dé al establecimiento del sistema productivo”, agregó el experto.

Según explicó Jorge Mario del Toro Aparicio, ingeniero agrónomo de la Finca Experimental La Trinidad de Agrosavia, las plagas más comunes que atacan a la mombasa son mión de los pastos o salivaso, el gusano ejército, y recientemente se han tenido reportes en el caribe seco de ataques severos de chinche.

Las enfermedades suelen ser fúngicas, son menos severas y se presentan con menor incidencia y severidad, las más comunes en nuestro medio son roya, mancha por helminthosporio y mancha por cercospora.

“Este pasto debe establecerse teniendo en cuenta un análisis de suelo previo y con la asesoría de un ingeniero agrónomo, zootecnista o veterinario con experiencia en establecimiento y manejo de pastos tropicales de trópico seco y húmedo”, comentó Toro.

Dependiendo de cada cultivador, la proporción de semillas a sembrar por hectárea es de al menos 8 kilogramos; si se evita el trabajo de resiembra, puede subir hasta 12 kg por hectárea.

"Como recomendación durante la siembra, se deben usar equipos óptimos para una mejor distribución de la semilla. Se requiere de un estado óptimo de consumo y condiciones climáticas de cada región (épocas secas o lluviosas), conocer a través de los aforos de pradera la disponibilidad de forraje para tener una rotación adecuada según la carga animal que pueda soportar el establecimiento y así darle los periodos de ocupación y descanso que requieren las pasturas para un desarrollo nutricional óptimo", concluyó el ingeniero.

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