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Argentina revirtió parcialmente la prohibición a las exportaciones de carne vacuna, una medida poco ortodoxa implementada el mes pasado en un esfuerzo por frenar la descontrolada inflación.

El Gobierno llegó a un acuerdo con los empacadores de carne, entre ellas las empresas brasileñas Minerva SA y Marfrig Global Foods SA, que les permitirá exportar hasta la mitad de los niveles del año pasado en algunos cortes de carne, dijo el martes a la prensa el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas. La medida dura hasta agosto.

“Estamos priorizando los ingresos de argentinos, las mesas de argentinos”, señaló Kulfas. El Gobierno, añadió, también está reforzando los controles de precios internos y revisando las próximas medidas para las políticas de carne de vacuno a más largo plazo.

Las restricciones a la exportación de carne de vacuno son un nuevo capítulo en la difícil relación entre el Gobierno de izquierda de Argentina y los agricultores, cuyas exportaciones generan decenas de miles de millones de las tan necesarias divisas. El Gobierno asumió hace 18 meses y ya ha intentado nacionalizar un exportador de soja en quiebra y prohibir las exportaciones de maíz, para luego dar marcha atrás en ambos casos.

Hasta ahora, la prohibición no ha frenado los altos precios de la carne como se pretendía. En lugar de disminuir, los precios han aumentado, en parte, debido a una huelga de ganaderos en señal de protesta.

Los precios en Buenos Aires aumentaron 76% con respecto al año anterior, según el Instituto de la Promoción de Carne Vacuna Argentina, Ipcva, superando fácilmente la inflación general. La prohibición también causó un alza de los futuros del ganado en Estados Unidos. Argentina es el quinto exportador mundial de carne vacuna y gran parte de su producción se destina a China, el mayor comprador de productos básicos.

Otras restricciones siguen vigentes con la nación sudamericana sumida en la incertidumbre económica. La inflación se sitúa en 49% y la pobreza aumenta en un momento en que las materias primas y la pandemia están creando problemas similares en países de todo el mundo.

Hasta diciembre, los empacadores de carne tienen prohibido exportar matambre, paleta, cuadrada, y varios cortes populares en el país, como el asado de costilla. La carne vacuna es un alimento básico en Argentina, que compite con su vecino Uruguay como el mayor consumidor per cápita del mundo.

Los ganaderos afirman que los déficits fiscales y la política monetaria flexible son la causa principal de la inflación, y no la competencia de los mercados de exportación. Los envíos de carne vacuna se han disparado a niveles récord bajo la actual Administración del presidente Alberto Fernández, después de aumentar bajo las políticas orientadas al mercado de Mauricio Macri, quien gobernó entre 2015 y 2019.

El levantamiento parcial de la prohibición hará que la carne vacuna argentina vuelva al mercado chino, que representa tres cuartas partes de las ventas al exterior del país. China compra principalmente carne barata de la pierna, la paleta y los recortes, aunque también importa mucha falda, un popular corte argentino que el Gobierno no permitirá que salga de las fronteras durante el resto del año.

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