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Hablando en términos equinos, el caballo criollo colombiano está a un paso de ser reconocido, oficialmente, como raza nacional.

Al Proyecto de Ley 099 de 2015, de iniciativa parlamentaria y que se tramita en el Congreso de la República desde hace un año, le falta solo el debate en plenaria de la Cámara de Representantes para convertirse en Ley y declarar como Patrimonio Genético Nacional a la Raza Autóctona del Caballo de Paso Fino Colombiano, uno de los cuatro andares que caracterizan al ejemplar criollo.

El reconocimiento es necesario -incluso para muchos se ha tardado- porque permitirá, entre otras cosas, proteger y blindar la raza de muchas ‘intentonas’ de otros países de querer reconocer como suyo el caballo de paso, considerado el más suave del mundo.

“Esperamos que los cambios que requiera el proyecto se presenten este mes para que sea aprobado en plenaria y en diciembre tener la sanción presidencial”, señaló el director Ejecutivo de Fedequinas, Fabio Jaramillo.

Lo que pretenden los caballistas es empezar 2017 con una ley que, según dice el directivo, les permite mostrarle al mundo que Colombia es dueña de una raza equina autóctona, pura y tan suave como el café.

“Muchos países, donde hace presencia el caballo de paso, pretenden apropiarse del origen. Dicen que es de allá, por ello pedimos al Congreso reconocer, lo antes posible, la raza pura del caballo de paso originario de Colombia”, agregó.

Para los propietarios de criaderos es como tener una marca registrada. Por lo menos, así lo señala el director Ejecutivo de Asdesilla, Lucas Londoño, quien dijo que la ley protege la identidad de origen de los criaderos equinos. “Los caballos como los productos tienen su sello y su origen. Y por más que nazcan y se críen en otros países la raza y el origen son colombianos”, sostuvo.

El paso fino es un aire o andar derivado del trote lateral. Se ejecuta en cuatro tiempos, dados por sus cuatro triples apoyos: dos laterales, uno izquierdo y uno derecho; y dos diagonales, uno izquierdo y uno derecho.

Es el andar más estandarizado, evolucionado y con mayor trazabilidad, lo que permite tener registros históricos, que según lo encontrado en estudios, datan desde 1850. “Eso demuestra que la base del caballo es colombiano”, agregó Jaramillo. Además de este blindaje, la Ley, les permite a los caballistas asociarse con entidades del Gobierno Nacional para desarrollar estudios en mejoramiento, conservación y promoción de la raza pura. La meta de Fedequinas es incrementar las exportaciones de ejemplares.

“Sin la norma, hoy es más difícil hacer esa labor. Con la Ley podemos acceder a ayudas del Gobierno para fomento equino que es uno de nuestros objetivos”, sostuvo.

¿Y qué pasará con los otros andares?
Con el proyecto de Ley se busca el reconocimiento de raza autóctona al caballo de paso fino. Los demás aires (diagonales): trocha, trote y galope, que también son autóctonos, están en estudios para demostrar esa condición con registros históricos, dijo el director Ejecutivo de Fedequinas, Fabio Jaramillo.

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