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Hay entre 33 mil y 35 mil toneladas de carne uruguaya que están en proceso de renegociación de sus precios o que directamente fueron abandonadas por los importadores.

Hubo un “quiebre en la tendencia”. Con esa frase las autoridades del Instituto Nacional de Carnes (INAC) resumieron de manera tajante el cambio de escenario del mercado chino para las carnes uruguayas, con un nivel de negocios concretados que bajó en enero 60% con respecto a diciembre, después de dos años de una demanda creciente y constante que no mostró caídas.

El presidente del INAC, Federico Stanham, dijo este martes en conferencia de prensa que las situaciones son dos en la actualidad, que involucran a los negocios nuevos por concretarse y los ya hechos en los que la mercadería está en viaje o en el puerto de China, sin destino asegurado.

Para el segundo caso, la afectación corre para los exportadores, mientras que con respecto a la falta de contratos nuevos deberá ajustarse con el correr del tiempo toda la cadena de la producción cárnica uruguaya, incluyendo el precio del ganado que ya está tendiendo a la baja después de alcanzar precios históricos.

Aunque desde el INAC prerieron no manejar cifras en dólares, sí informaron que son entre 33 mil y 35 mil toneladas de cortes cárnicos que están en proceso de renegociación –los importadores chinos piden quitas de hasta el 30%– o que fueron abandonados. Si se considera una baja de US$ 1.500 por tonelada, esto equivaldría a una pérdida del sector industrial de aproximadamente US$ 50 millones.

Stanham explicó que el mercado chino implica para Uruguay varias particularidades con respecto a otros, más allá de su alta demanda, ya que tiene un bajo arancel (12%), compra todos los cortes impulsando al alza los precios del ganado y no tiene cupo, a diferencia de mercados como el europeo o el estadounidense.

"El arancel bajo hace que la cuenta sea mejor que para otros mercados. El hecho de que no haya cupo hace que al exportar 10 mil, 50 mil o 200 mil toneladas el negocio sea siempre el mismo para toda la cadena”, apuntó el presidente de la institución.

Después de que China comenzó a activarse a partir de 2012-2013, la demanda no paró de crecer durante los siguientes años con una marcada explosión a partir del surgimiento de la ebre porcina, que afectó en un 21% la producción de cerdos –la carne más consumida– en ese país. Estas circunstancias convirtieron a China en el principal acaparador de la exportación de carne vacuna uruguaya, dado que se volvió el mejor negocio para los intereses de la cadena cárnica local.

Durante 2018, en consonancia con la aparición de la ebre porcina africana (se da a conocer a mediados de 2018), las exportaciones rumbo a ese destino comenzaron a crecer de forma casi exponencial, pero todavía no se reejaba un aumento de los precios –que rondaba los US$ 3 mil la tonelada peso carcasa– a pesar de ese alto crecimiento de la demanda para cubrir el faltante de carne de cerdo.

En tanto, a comienzos de 2019 los precios sí empezaron a subir ante un décit más pronunciado de proteína animal que llevó a una mayor presión por el producto y mayor disposición de los importadores chinos a pagar más caro. Hasta mayo de este año los precios estaban 5% por encima de los cerrados a diciembre de 2018, explicó Stanham.

Sin embargo, ya para julio los valores de la carne bovina se ubicaban 13% por encima de principios de año –en referencia a los US$ 3 mil–, en setiembre 20% (US$ 3.600 la tonelada), en octubre se posicionó 28% por arriba (más de US$ 3.800), en noviembre 34% (sobre los US$ 4.000) y en la segunda semana de diciembre se alcanzó el pico cercano a US$ 4.300 la tonelada, un pico que cuando se lleva al promedio de los negocios signicó 39% más que a comienzos de año

“Esto fue algo pocas veces visto en el comercio de carnes y se dio en nuestro principal mercado. Todo motivado por un país que sigue aumentando su consumo de carne y que tuvo un gran faltante de carne porcina”, comentó el jerarca.

En este contexto, el gobierno chino tomó acciones para tener carne disponible y con precios bajo control, habilitando otros países y frigorícos. Hasta noviembre de 2019, habían 22 países y 177 plantas proveedoras. En la actualidad, son 40 los países y 700 los frigorícos autorizados para exportar al país asiático.

Además China trabajó en mejorar temas logísticos y en la aceleración, junto a una simplicación, de los procesos aduaneros. “Nosotros mismo lo vimos en algunos procesos de autorización que teníamos demorados y se agilizaron mucho”, explicó Stanham en referencia a los cambios que hubo en los dos últimos meses.

La realidad de hoy Sobre los nuevos negocios, las autoridades armaron que hay “un quiebre en la tendencia” y nuevas condiciones en los pactos comerciales, en relación a una pronunciada caída en los precios a los que se venía vendiendo. Según pudo saber El Observador, la situación está muy complicada, con embarques y contratos que no están siendo pagos, o cumplidos, y un escenario comercial dividido a dos aguas, con importadores que están honrando sus compromisos y otros que no.

Después del cambio en el mercado a partir de la segunda quincena de noviembre y en referencia a ese período, la cantidad de acuerdos comerciales entre exportadores cárnicos uruguayos e importadores chinos eran 15% menos a nes de diciembre.

Además, los negocios que se están concretando son a precios 30% menores respecto al pico de noviembre. Desde el INAC indicaron que no se sabe aún si este puede ser el piso a alcanzar del principal destino cárnico uruguayo, pero que se “está viendo semana a semana”. Por su parte, el gerente de marketing de INAC, Lautaro Pérez –que recientemente volvió de un viaje relámpago a China producto de esta situación–, dijo que hubo una corrección “violenta, brusca y fuerte” para todos los países que le venden carne al país asiático.

“Diciembre, enero y febrero van a ser meses muy estresantes en particular para la industria exportadora. Esta situación genera problemas administrativos, de renegociación y documentación, con un montón de costos a incurrir para hacerle frente a esta situación. Además está el problema económico al terminar realizando ventas a un precio más bajo al que se compró (por el ganado).

El tercero y el más grave es el problema nanciero debido a que hay cargas que no se han podido cobrar”, comentó Pérez. Ante la demanda que creció, explicó Pérez, se generó un desorden en el mercado tras el arrastre que provocó la suba de la carne de cerdo con el resto de las demás carnes.

Esto provocó que ante la duplicación o triplicación de los valores para un alimento básico, “el consumo tarde o temprano se retrajo porque el consumidor no lo puede pagar”, señaló. En el último trimestre de 2019 China importó 528 mil toneladas de carne vacuna y al cierre de ese año totalizó la compra de 60% más de carne que en 2018.

Eso implicó que la oferta aumentara de forma creciente, mientras que la demanda se retrajo por los altos precios. De todas formas, aunque no se espera la importación de carne por parte de los chinos siga creciendo a las tasas explosivas que lo venía haciendo, la postura de las autoridades es que en 2020 seguirá en alza y será el principal mercado para Uruguay.

“Con un mercado que tenía precios al alza desde 2012, los actores no tenían incorporada el riesgo a la baja –por los precios–. Esta realidad llevó a que los importadores compraran todo lo que podían porque mañana iba a valer más y esa coyuntura llevó a la especulación”, apuntó Pérez. El piso en precios al que se ha llegado en el mercado chino son muy similares a los del primer trimestre de 2019.

Pérez indicó que el país asiático al presente cuenta con “altísimos stocks de carne vacuna y de las demás en puertos y depósitos”, sumado a embarques de Brasil y Argentina.

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