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Álvaro Aristizábal, presidente del comité de juzgamiento de Asodoble, señaló que, pese a que hay animales adaptados a ciertas condiciones climáticas, todas las razas aplican a este sistema siempre y cuando se cumplan una serie de recomendaciones que garanticen su éxito.

Por un lado, el proceso comienza con el cuidado y alimentación de la madre para que tenga buena lactancia. Por ejemplo, hay que sacarla en buenas épocas y horas de forraje y proporcionarle líquidos, mínimo, el 10% de su peso al mes. Esto, asegurará una buena productora de leche que a su vez, servirá para alimentar bien a otro animal destinado para proveer carne.

Por otra parte, se debe recordar la importancia de destinar durante los dos primeros meses, toda la producción láctea exclusivamente para los terneros, una vez haya parido la vaca.

“Una vez la vaca se ha calmado, se le extrae la leche y se le puede retener hasta un 10% o 15% del total de la producción para destinarla a la alimentación del ternero”, explicó Aristizábal.

A su vez, es importante que el ternero se alimente con la leche materna en un tiempo parecido al que dura la gestación. Esto garantizará animales más fuertes, nutridos y con mayor desarrollo corporal.

Selección de ejemplares
Además de las estrategias mencionadas anteriormente, La República consultó a Gustavo Lobo, presidente de Asobrangus, quien explicó que otra de las metodologías que se puede utilizar es la selección de animales que genotípicamente tienen tendencias a determinado tipo de producción.

Se estima quepor excelencia, el simmental es un animal idóneo para cruces que tienen como objetivo la producción de carne. Entre otras razas que pueden ser utilizadas para este fin se encuentrán, la Charolais, la Angus y el Brangus.

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