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Una hora diaria como mínimo de trabajo que se resume en una complicidad perfecta entre el ejemplar y el montador, luego trasladada en el campo de exposición, es el punto de partida para llevar a un verdadero ganador a pista.

Y es que como se dice en el mundo equino, 50% lo pone el montador, 50% lo pone el ejemplar que tenga la sangre de campeón.

Fenotipo, brío, nobleza, armonía, rapidez, elasticidad en sus posteriores, definición en su andar, sonoridad, quietud de anca son algunas de las características que encierran estos ejemplares. Dedicarse a preparar este tipo de caballos, más allá de ser un hobby que desata pasiones, pues es conocido que después del fútbol son los espectáculos de caballos los que más mueven gente, constituye un negocio rentable.

Aunque la inversión es significativa, tan solo los costos de poner a competir a un ejemplar pueden superar los $600.000. Sumado a eso, su sostenimiento y entrenamiento que implica una alimentación especial con pastos verdes, concentrados de alta calidad; una cama seca y acolchonada para cuando quiera descansar, ejericios en piscina, es evidente el crecimiento comercial que reviste para los criaderos tener caballos campeones.

De acuerdo con , Felipe Bernal, director de la pesebrera “la Cumbre”, es importante para un caballo el salir campeón, ya que se puede llegar a doblar su precio.

Eduardo Armel, presidente de la Asociación de Crines de Pereira agrega que para el criadero como empresa, le significa ampliar su espectro comercial pues gana reconocimiento en el mercado, lo cual puede significar la multiplicación de sus ventas. No basta con que un caballo sea campeón. El gran plus para que un ejemplar macho se valorice y genere mayor rentabilidad es sí es un buen reproductor.

Ahí es donde está el negocio más grande de los equinos. Según Felipe Bernal, director de la pesebrera “la Cumbre”, un embrión de buenos padres puede llegar a costar $50 millones. Señala además que el negocio de los caballos está en la reproducción, ya sea con padres o madres de buenas características.

Por ejemplo, el semen de un buen ejemplar puede llegar a costar $2.320.000. “Los caballos de exposición son como deportistas de alto rendimiento. su preparación física incluye horas de entrenamiento y una nutrición balanceada”, aseguró Raúl Erazo, propietario del Criadero La Carolina de Los Mellos.

La rentabilidad que deja los reproductores

No basta con que un caballo sea campeón. El gran plus para que un ejemplar macho se valorice y genere mayor rentabilidad es sí es un buen reproductor.

Ahí es donde está el negocio más grande de los equinos. Según Felipe Bernal, director de la pesebrera “la Cumbre”, un embrión de buenos padres puede llegar a costar $50 millones. Señala además que el negocio de los caballos está en la reproducción, ya sea con padres o madres de buenas características. Por ejemplo, el semen de un buen ejemplar puede llegar a costar $2.320.000.

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