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No es de desestimar lo que está ocurriendo en Urrao: un brote de rabia que ajusta cerca de dos meses luego de haber sido descubierto y que, aunque no ha cobrado víctimas humanas, sí mantiene latente el riesgo para niños, jóvenes y adultos.

Desde noviembre pasado la Gobernación de Antioquia declaró la alerta. La primera advertencia, dijeron autoridades locales, llegó de miembros de las comunidades Vásquez, Andabú, Mejoré y Valle de Pérdidas, resguardos indígenas a dos días de camino del casco urbano.

Una visita de la autoridad ambiental, Corpourabá, y exámenes a varios bovinos muertos confirmaron lo que se temía: un brote de rabia, al parecer, generado por la mordedura de un murciélago, que se podría expandir si no se tomaban medidas urgentes.

Herbert Henry Holguín, alcalde de Urrao, afirmó que la primera acción fue la de realizar mesas de trabajo con Seccional de Salud y el Instituto de Salud, para emprender brigadas a sectores alejados, comunidades indígenas y afrodescendientes.

“Estas medidas fueron apoyadas por 12 profesionales que, entre otras labores, vacunaron humanos, caninos y felinos”, dijo el mandatario.

Plan a seguir
A la zona fueron enviados agentes de salud adscritos a la Gobernación, así como vacunadores, personal del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) y de Corpourabá.

La idea, aseguró Alberto Aristizábal Ocampo, director de Factores de Riesgo de la Seccional de Salud, es proteger a 4.400 personas que, se estima, están expuestas o cercanas a los animales portadores. Aclaró que en el casco urbano no hay riesgo.

“En estas comunidades hay bovinos y equinos, al igual que el agente transmisor (murciélago hematófago), Toda la población a 10 kilómetros (a la redonda) estaría expuesta. Los estamos buscando, vacunándolos y también a sus animales.

Agregó, Aristizábal, que el ICA, en la inspección realizada, determinó el hallazgo del virus de la rabia en siete casos, de manera secuencial, y durante el año 2018. Añadió que se logró configurar a través del laboratorio y se documentó la presencia en los animales.

“Hubo antecedentes de la enfermedad, hace dos años, pero fue controlada con medidas similares a las que estamos tomando esta vez”, explicó Aristizábal.

Enfermedad peligrosa
Catalina Díaz, bióloga, coordinadora de Fauna del Zoológico Santa Fe, explicó que la rabia es una enfermedad zoonótica, es decir, que la transmiten los animales, más comúnmente hacia las personas, perros y murciélagos, siendo el problema mayor los que beben sangre (homófagos).

“No quiere decir que sean vampiros, estos animales tienen una saliva que es anticoagulante y analgésica. Van hacia la vaca, la muerden y la saliva hace que no le duela ni coagule. Abren un hueco y por ahí sale la sangre, que la lame. La saliva es la que puede transmitir la rabia si el murciélago es portador”, estableció.

De acuerdo con la experta, el virus de la rabia es silencioso, y no aparece inmediatamente. “Los síntomas más usuales son molestia a la luz, cambio de estado de ánimo, delirio, espuma en la boca y agresividad”, enfatizó.

“Si lo muerde un murciélago o un perro con rabia, una persona tiene un periodo (de uno a cinco meses) en el que se puede poner la vacuna para contrarrestar la enfermedad. Si no lo hace, aproximadamente en un año comienzan los síntomas en el cerebro, y ahí es prácticamente incurable”, dijo y anotó que “es muy difícil sobrevivir a la rabia una vez que ha pasado su ciclo de incubación está en el cerebro”.

Díaz concluyó que una de las medidas de control para evitar el contagio de rabia, es usar mosquitero, “porque también detiene los murciélagos, que son nocturnos, y dejan una herida pequeña por lo que la gente no se da cuenta”.

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