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Carlos Zárate ideó hace diez años una máquina diseñada para ordeñar las vacas y así ayudar a los campesinos a mejorar la productividad en sus fincas. El trabajo que durante mucho tiempo había estado desempeñando le sirvió para conocer las necesidades de los pequeños productores de leche.

La ordeñadora elaborada por Duordeños, microempresa de Zárate, reduce los tiempos de ordeño a la mitad y facilita la manipulación de la leche; de tal forma, que representa un aumento de la productividad de los pequeños lecheros que no cuentan con los recursos para comprar maquinaria importada a altos costos.

Zárate, metalmecánico de profesión, se dedicaba a la fabricación de los repuestos de las máquinas de ordeño importadas, las mismas que muchos propietarios dejaban abandonadas porque en el mercado no se conseguían las piezas. Este oficio le permitió conocer el funcionamiento, engranaje y falencias de las máquinas de ordeño.

“Al principio ni siquiera tenía los equipos para la fabricación de los repuestos; los alquilaba. En la mañana visitaba las fincas y veía cuáles eran los requerimientos y en la noche fabricaba las piezas”, recuerda el emprendedor.

Para fabricar la primera ordeñadora, Zárate pidió prestado cinco millones de pesos, se tomó 15 días y duró más de tres meses para venderla. Entre sus iniciales estrategias de comercialización estuvieron la visita personal al potencial cliente, los volantes, el aviso en el periódico y la asistencia a ferias. “La gente tenía mucho miedo de usar la máquina, decían que la vaca sangraba, que eso le hacía daño al animal; así que eran muy renuentes”, explicó. 

La primera venta le sirvió para comprar materia prima y construir dos máquinas más. En la actualidad, Duordeños produce 30 ordeñadoras al mes y despacha pedidos a todo el país.

El punto de giro para esta microempresa constituyó un cambio que le permitió llevar su producto a diferentes regiones. La comercialización a través de internet generó interés y muchas llamadas.

El éxito de la promoción de su producto en internet fue tal que las ventas aumentaron 50% y gracias a ese impulso hoy cuenta con cinco puntos de distribución en Mosquera, Chocontá, Sogamoso, Granada y en el departamento de Nariño. 

Duordeños también fabrica un jabón biodegradable para la limpieza de la ordeñadora y planea desarrollar un proyecto de energía sostenible. “Hay que darle una vuelta al negocio, hay que innovar y queremos poner a funcionar las máquinas con paneles solares”, anticipó el microempresario.

Zárate considera que el papel más importante de un emprendedor es aportar soluciones. “Es una oportunidad de crecimiento y de servicio”, concluyó.

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