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La vacunación ganadera es uno de los puntos más importantes del sector agro para iniciar 2019. No solo está en juego la recuperación del estatus sanitario que el país mantuvo entre 2009 y 2018 como zona libre de fiebre aftosa, sino que también es un aspecto vital para que los ganaderos del país mantengan la competitividad sin mayores riesgos.

Dicha preocupación llega en medio de la coyuntura actual que rodea la entrega del Ministerio de Agricultura a la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán) de la administración de los $90.000 millones del Fondo Nacional Ganadero (FNG) durante la próxima década, debido a que se le considera como el único gremio representativo del sector.

No obstante, la decisión ha sido rechazada por agremiaciones como la Nueva Federación Ganadera (NFG), quienes sostienen que la entrega se hizo “a dedo”. A su vez, las presuntas irregularidades cometidas por Fedegán en años anteriores han generado temor entre los miembros del sector.

Además, en lo referente a las vacunas, los manejos de Fedegan no han estado exentos de polémica. Para 2015, se reportó que el costo de intermediación en el ciclo de vacunación contra la fiebre aftosa de ese año generó un cobro adicional de $7.450 millones que pagaron los mismos ganaderos.

Para ese año, Fedegán perdió la administración de estos recursos luego de que la Contraloría General de la República asegurara que se encontraban en riesgo bajo su manejo, pasando entonces al dominio del Gobierno Nacional. Desde entonces, los recursos que recibe el FNG se enfocan en la cuota de fomento ganadero y lechero, para lo cual se constituyó la Cuenta Nacional de Carne y Leche (Cncc), de acuerdo con información del Ministerio de Agricultura.

El tema adquiere relevancia si se tiene en cuenta que el próximo 14 de enero habrá una jornada de revacunación contra la fiebre aftosa, cuyo propósito no solo se centrará en lograr mayor protección en los bovinos y bufalinos y una mejor inmunidad en la población, según destacó MinAgricultura, sino que también busca la recuperación del estatus sanitario que el país perdió el año pasado como consecuencia de los brotes registrados en 2017 y 2018.

Hay que tener en cuenta que la fiebre aftosa no es el único peligro para el ganado en Colombia, sino que existen otras como la brucelosis, la rabia paresiante o la estomatitis, cuyo tratamiento es prioritario dentro de un plan de vacunación sostenible. En ese aspecto, compañías como la Empresa Colombiana de Productos Veterinarios (Vecol) cuentan con planes vacunales que, en muchos de los ítems, resaltan la importancia de iniciar tratamientos a partir de los tres meses de edad (ver gráfico).

Según información de la NFG, la vacuna contra la aftosa le costaba al ganadero $1.050 cuando Fedegan se encargaba de la administración. Hoy, en ultimo ciclo, su valor alcanza $1.035, aunque llegó a ubicarse en $910 en época del pasado gobierno.

Ante la importancia de un tratamiento completo en materia de vacunación para el ganado en Colombia, el alza de los precios en este rubro generaría grandes dilemas en el sector, pues obligaría a decidir entre pagar dichos montos o correr el riesgo de no hacerlo, generando así pérdidas en la competitividad y salud de los ejemplares.

LOS CONTRASTES

  • Javier ArdilaGerente de Analac

    "En la mayoría de casos, los programas de vacunación en el ganado deben comenzar cuando los ejemplares cuentan con dos meses de nacidos"


  • Alfredo GarcíaPresidente de la NFG

    “Lo que hay que buscar son planes de contingencia para que, según la zona del país afectada por determinada enfermedad, allí sea donde se aplique la vacuna”

Así lo manifestó el gerente de la Asociación Nacional de Productores de Leche (Analac), Javier Ardila, quien advirtió que, de darse ese escenario, los ganaderos tendrían que elegir “entre pagar los altos costos de las vacunas o arriesgarse a no vacunar a su ganado, y de paso perderlo prácticamente todo, pues sin ellas es demasiado riesgoso que el ganadero pueda operar”.

Por su parte, el presidente de la NFG, Alfredo García, subrayó que en dicha situación “debe entrar el Gobierno nacional, a través del Ministerio de Agricultura, y así comunicarse con otros laboratorios privados para que puedan producir mas vacunas, logrando que estos mismos puedan ofertarla a un bajo precio al sector ganadero”.

El ejecutivo también resaltó que al sector “le preocupa” que la cartera agrícola le haya entregado la parafiscalidad ganadera a Fedegán, con lo que se corre el riesgo de que vuelvan a incrementar el precio de la vacuna contra la aftosa. “Es sabido que el precio más alto se dio en la administración de Fedegán cuando manejaba la vacunación de fiebre aftosa. Hoy, el ganadero ha tenido una reducción en esa vacuna, y nos preocupa que, como les volvieron a dar la administración de FNG, el valor aumente”, afirmó.

Gestión de Fedegán con las vacunas

Desde 2007, y por recomendación del Ministerio de Agricultura, Fedegán administró de manera directa la  compra, distribución y recaudo nacional en lo referente a la vacuna contra la fiebre aftosa y la brucelosis bovina. Asimismo, su tarea se centró en coordinar la logística con los laboratorios que comercializan dichas vacunas, así como con las Organizaciones Ejecutoras Ganaderas (OEG). Dicha labor duró nueve años.

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