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El Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) entregó una serie de recomendaciones para evitar la diseminación de la estomatitis vesicular, una enfermedad de control oficial que se presenta en el país y que no atenta contra el estatus sanitario del hato ganadero nacional. Lo anterior se dio luego de que la entidad diagnosticara siete focos de la enfermedad, dos en los departamentos de Cundinamarca y Santander, y uno en Córdoba, Cauca y Boyacá, respectivamente.

La estomatitis vesicular afecta las especies bovina, equina, porcina, ovina, caprina y potencialmente al hombre. Es una enfermedad de origen viral, producida por un virus del cual existen los serotipos New Jersey e Indiana.

Vale destacar que, la transmisión de la estomatitis vesicular se realiza por contacto directo, ya sea por inhalación a través de los ollares, boca, o daños en la piel, siendo fuentes directas de infección la saliva, el líquido y el epitelio de las vesículas rotas, o el virus en sí.

Esta enfermedad tiene la misma signología de la fiebre aftosa, pero no está asociada a sus consecuencias económicas, como la restricción a la comercialización de esta producción a nivel nacional e internacional.

Por ello, si un ganadero observa signos compatibles con la enfermedad, debe reportar inmediatamente al ICA para la atención y verificación de la sospecha.

En caso de que se reconozcan síntomas como fiebre, aftas, vesículas y erosiones en la cavidad oral, pezones y patas, salivación intensa y disminución de la producción o afectación en los cascos, el ICA recomienda una serie de medidas como: separar y aislar los animales enfermos de los sanos y realizar tratamientos tópicos para evitar contaminación bacteriana.

Así mismo, entre las recomendaciones la entidad señala que es fundamental facilitar la alimentación de los enfermos con pastos suaves, dedicar en lo posible personal y equipo para uso exclusivo de los enfermos, restringir la movilización de los enfermos y sus contactos, restringir la movilización de équidos enfermos o en contacto con animales enfermos de cualquiera que sea la especie afectada, realizar control de vectores hematófagos o picadores de acuerdo a su ciclo vital, limpiar y desinfectar las instalaciones, equipo, y utensilios en contacto con animales enfermos, ordeñar y tratar los animales enfermos después de los sanos, y vacunar en épocas anteriores al comienzo de la presentación de la enfermedad, teniendo en cuenta la historia de ocurrencia en las diferentes regiones.

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