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Parecen un adorno más para reforzar el atractivo de su cara, pero no. Los bigotes de los gatos tienen mucho trabajo para hacer.

No solo les permiten orientarse sino que son indicadores de su estado de ánimo. Y cuando los pierden, se sienten desorientados, temerosos.

Así lo explicó Leonie Richards, directora de prácticas en el Hospital Veterinario de la Universidad de Melbourne en Australia.

A los ojos de las personas pueden ser un aditamento más, pero son la brújula que les permiten hasta andar en lugares oscuros. No porque tengan un sensor de calor ni un sentido especial: funcionan con la vibración del aire.

En un informe de prensa de esa institución, la experta recordó que los gatos tienen una docena de bigotes en cuatro líneas claras a cada lado del rostro, algunos donde los humanos tenemos cejas, algunos bajo el mentón y detrás de sus garras delanteras.“Todos tienen el mismo propósito. Son sensoriales, les ayudan a establecer dónde están espacialmente”.

Características

No son cuernos, pero están hechos de queratina, el mismo material de aquellos. Los folículos no tienen nervios, por lo que en realidad no sienten algo pero el punto donde se conectan con la piel contiene terminaciones nerviosas alimentadas por un suministro fuerte de sangre, convirtiéndolos en un órgano sensorial ideal.

Los usan para ver si pueden husmear en una caja y andar en la oscuridad. “Detectan el flujo de aire que les dice si están cerca a una pared o algún objeto en un sitio oscuro. Y los de sus garras les ayudan, por su visión deficitaria a corta distancia, para conocer si han cazado la presa y dónde se encuentra, así como para navegar cuando andan sobre los árboles.

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