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Las personas que tienen mascotas se preguntan con frecuencia si sus animales son felices, y para responder ese interrogante no se necesitan explicaciones científicas o complejas deducciones.

Si bien cada animal es un individuo particular; con las características de su especie, con sus hábitos y costumbres específicos, los expertos coinciden en definir los comportamientos normales como la felicidad del animal. Una mascota que puede comportarse como el animal qué es y que está sana se puede considerar una mascota feliz. Según expertos consultados, factores como la salud y la actitud son parte fundamental de las condiciones necesarias para la felicidad de los integrantes peludos del hogar.

En esas características o comportamientos que indican que la mascota vive con bienestar, lo primero es recalcar que, aunque pareciera que el espacio físico es determinante en la felicidad de una mascota, la realidad es diferente.

“El perro no distingue entre un apartamento de 60 metros o una mansión. Más que grandes espacios físicos, las mascotas necesitan tiempo de calidad y libertades para comportarse como los animales que son”, afirmó Melissa Longas, experta en nutrición de perros y fundadora de la empresa de alimentación especial para mascotas, Moloso.

Otro factor importante es la tranquilidad. Perros y gatos felices son aquellos que son tranquilos, que no presentan cambios bruscos en sus comportamientos ni síntomas de ansiedad o enfermedad.

“Las personas deben garantizar que los perros y los gatos puedan vivir como perros y gatos. Debemos saber qué es un perro, qué es un gato, cómo perciben el mundo, cuáles son sus gustos, sus sentidos”, afirma Sara Jaramillo, médica veterinaria, especialista en bienestar animal y propietaria del parque para perros Dogs Cool.

Y es que, según la veterinaria Jaramillo, un perro es un animal en cautiverio. No vive libre y no puede hacer o comer lo que quiere. “En ese cautiverio, el bienestar no se limita a no tener hambre, frío, calor, etc. En cautiverio el perro tranquilo y equilibrado es un perro sano y feliz”.

El apetito también es un factor fundamental, pues este también es síntoma de normalidad. Las mascotas que comen lo habitual suelen estar sanas. Cuando se deja de comer lo habitual puede ser una señal de algún dolor o enfermedad o de una ansiedad inesperada.

Otro aspecto esencial para la estabilidad de las mascotas es el sueño y el descanso. Perros y gatos deben dormir el tiempo suficiente para reponer energías, de acuerdo con su raza y su actividad física. Adultos de 12 a 14 horas y cachorros hasta 18. Tal como sucede con los humanos, los trastornos de sueño en las mascotas indican problemas de salud o estados de alteración.

Una señal indiscutible de una mascota feliz son las ganas de jugar, pasear o hacer ejercicio. Obviamente depende de la raza, de la edad o de las condiciones específicas del animal. Pero, por lo general las mascotas buscan juegos como parte de su felicidad.

“Algunos perros tienen sensación de bienestar cuando están realizando una tarea, cuando están activos. Hay otros perros más pasivos que no necesitan mucho despliegue de energía, por ejemplo, un bulldog inglés o algunos gatos, que duermen mucho, no tienen necesidad de estarse moviendo”, afirma José Luis Orozco, cofundador de Moloso.

Aunque parece obvio, la salud es fundamental para la felicidad de una mascota. A veces, cuando sufren dolores o están enfermos, se aíslan, chillan, gimen o presentan comportamientos no habituales. En ese momento, expertos aseguran que es necesario una consulta urgente con especialistas.

“Cuando los perros están decaídos, no responden a señales o llamados de sus amos o de su entorno. Se retraen o aíslan y no hacen ningún gesto.”, aseguró Longas.

Los perros y algunas razas de gatos necesitan interrelacionarse con los humanos con los que conviven y, muy importante, con otros individuos de su misma especie. Por eso, cuando se va a tener una mascota, es fundamental, según la veterinaria Jaramillo, tener en cuenta “cuáles son las condiciones mínimas de estimulación física, cuáles son las condiciones mínimas de condición sensorial (sonidos que los hacen sentir bien, colores que los tranquilizan), y cuáles son las estimulaciones a nivel cognitivo”.

En conclusión, los expertos coinciden en que más que un espacio físico determinado, más que comodidades o lujos, los perros y gatos necesitan de la atención humana para tener una alimentación adecuada, una actividad física acorde a sus características y, ante todo, dejarlos que sean los animales que son y no forzarlos a comportarse de la manera como algunos humanos quieren que se comporten.

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