Mascotas

Conozca qué son las enfermedades zoonóticas y cómo evitarlas en su hogar

La alteración de hábitats y la contaminación ambiental alteran el equilibrio eco-epidemiológico, aumentando el riesgo de contagios interespecie
Natalia Albor Rojas
17 de junio de 2026

Dentro del conjunto de las enfermedades infecciosas 61% de ellas tienen la capacidad de atravesar la barrera interespecie y transmitirse entre animales y seres humanos, lo que conforma una amplia lista de zoonosis.

Entre las más conocidas se encuentran la rabia, la tuberculosis, el complejo teniasis-cisticercosis, la leptospirosis, la brucelosis, diversas enfermedades parasitarias y algunas encefalitis como la fiebre del Nilo y las encefalitis equinas.

Al respecto, Nicolas Hernández Gallo, director de la especialización en Salud Pública Veterinaria de Uniagraria, señala que, más allá de enumerar enfermedades, lo crucial es comprender que una gran parte de las enfermedades infecciosas son compartidas entre especies, lo que evidencia la estrecha relación entre la salud humana, animal y ambiental.

Este fenómeno no es de una sola vía, ya que también existen las enfermedades que pueden ser transmitidas de humanos a animales, conocidas como antropozoonosis. “En muchos casos, los problemas de salud pública están relacionados con acciones humanas que alteran los equilibrios eco-epidemiológicos, como la afectación de hábitats silvestres, el manejo inadecuado de animales y alimentos de origen animal, también evidenciados en la contaminación del agua, los suelos y los vegetales que consumimos”, expresó Hernández.

Por lo tanto, en lugar de señalar una especie como la principal transmisora, es importante entender que la conservación de los equilibrios ambientales y sanitarios reduce significativamente la transmisión de estas enfermedades entre especies.

En cuanto a los mecanismos de contagio, las enfermedades pueden ser transmitidas de manera directa o indirecta. La transmisión horizontal ocurre mediante fluidos, mordeduras, arañazos o contacto con sangre y piel. Por su parte, la transmisión indirecta se da a través de agua y alimentos contaminados, materia fecal, huevos de microorganismos y vectores como mosquitos, garrapatas y otros artrópodos hematófagos.

No obstante, el experto de Uniagraria enfatiza que, más allá del mecanismo en sí, se deben comprender las causas subyacentes que permiten estos escenarios, como la proliferación de vectores o la contaminación alimentaria ambiental.

Bajo este panorama, es imposible considerar la salud humana sin considerar la salud animal y el cuidado del entorno. Factores como la contaminación ambiental, el manejo inadecuado de animales tanto domésticos como de producción, o la invasión de hábitats naturales generan alteraciones eco-epidemiológicas que elevan el riesgo de que las enfermedades salten la barrera interespecie.

Debido a esto, se vuelve indispensable contar con sistemas de salud orientados hacia enfoques preventivos y no únicamente reactivos, capaces de abordar integralmente la interacción entre humanos, animales y ambiente. Entre las principales recomendaciones para mitigar estos riesgos se encuentra mantener los esquemas de vacunación y desparasitación de los animales, además de asumir una tenencia responsable que garantice instalaciones limpias, planes sanitarios adecuados y una correcta alimentación.

Asimismo, Hernández explica que estas enfermedades impactan con mayor fuerza a las comunidades vulnerables que carecen de saneamiento básico y ambiental. Por ello, se hace un llamado a evitar prácticas que alteren los ecosistemas, como la invasión de hábitats naturales o los modelos de explotación extractivista, los cuales favorecen la aparición de nuevos problemas sanitarios para los que muchas veces no existen respuestas suficientes.

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