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La Unión Europea atraviesa una de las discusiones digitales más controversiales de los últimos años.

Se trata de la propuesta y búsqueda de la homologación de los puertos de carga para celulares, tabletas y los dispositivos portátiles, es decir, un cargador universal y compatible para estos aparatos, con el fin de facilitar el acceso y manejo de los usuarios, y reducir los residuos generados, como contribución al cuidado del medio ambiente, presentada por los legisladores del Parlamento.

Por ejemplo, según las estimaciones del Parlamento Europeo, los cargadores antiguos generan 51.000 toneladas de desechos electrónicos por año.
Las anteriores peticiones se tramitan a través de un acto delegado y el enfoque específico de la comisión encargada es alentar a la industria a desarrollar cargadores porque los acuerdos voluntarios entre diferentes actores del mercado no han propiciado los resultados deseados por el legislativo.

“La Comisión Europea apoya firmemente la armonización de cargadores para móviles y considerará un enfoque legislatorio”, dijo el comisario polaco Maros Sefcovic.

Sin embargo, Apple, una de las compañías tecnológicas más grandes e importantes del mundo, mostró su desacuerdo porque, para la multinacional, la medida afectará los índices de innovación digital y, además, no tendría impactos positivos en la facilidad de uso para los consumidores electrónicos.

“Queremos asegurarnos de que cualquier nueva legislación no traiga como resultado el envío de cables innecesarios o adaptadores externos con cada dispositivo, ni que haga obsoletos los dispositivos y accesorios utilizados por muchos millones de europeos y cientos de millones de clientes de Apple en todo el mundo”, comentó la compañía.

Al respecto, el consultor digital de 242 Media, Diego Páramo, aseguró que la iniciativa del parlamento europeo sí es la más correcta para la situación actual de los consumidores y, en general, su implementación contribuiría positivamente al desarrollo en el uso y acceso a medios digitales.

“Todo lo que sea universal les facilita la vida a los usuarios y eso es lo que las empresas de tecnología, en especial las más grandes, deben implementar”, comentó el experto.

A su vez, señaló que si compañías como Apple muestran su rechazo a esta medida sufrirán a largo plazo efectos negativos en la fidelidad de sus clientes porque, tarde o temprano, las personas analizarán el desacuerdo de la compañía como una posición en su contra, pues no les genera facilidad a la hora de adquirir dispositivos de la marca, los cuales, en su gran mayoría, en cada edición vienen con nuevos y distintos cargadores a sus anteriores versiones, lo que implica mayores costos para los compradores.

“Cada producto que lanzan al mercado cambia los conectores. Apple está en una actitud de antipatía frente a esa idea y, a largo plazo, se podría ver una desunión de los consumidores con esa marca que no facilita el cambio. Creo que Apple debe adaptarse a eso quiéralo o no”, puntualizó.

Por otra parte, la representante de la Fundación Trébola Organización Ecológica, Alba Sandoval, explicó que la afectación que los residuos electrónicos, entre ellos los cargadores de celulares, generan en el mundo es de gran volumen y, por ejemplo, cuando los metales que contienen este tipo de aparatos no son recolectados de una forma adecuada por parte de sus fabricantes y llegan a rellenos sanitarios o fuentes de agua producen reacciones altamente peligrosas para la salud.

“Si los cambian y hay quién haga el proceso de recolección con responsabilidad, contribuiría. Estos elementos se vuelven residuos porque no son compatibles y causan un daño ambiental por obsolescencia programada y son los de mayor impacto porque tienen níquel y el cadmio, que se convierten en un peligro cuando no se recolectan”.

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