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Gran polémica se ha desatado después de que se radicara un proyecto de acto legislativo en la Cámara de Representantes, que tiene como objeto modificar el artículo 81 de la Constitución Política para “prohibir el ingreso, la producción, comercialización exportación y liberación de semillas genéticamente modificadas”.

Según se explica el proyecto de acto legislativo impulsado, principalmente, por los representantes Juan Carlos Lozada y Pedro José Suárez Vaca, esta medida protege al medio ambiente y garantiza el derecho de los campesinos y agricultores a las semillas libres.

La única excepción sería en los casos en que su uso sea requerido para garantizar la seguridad alimentaria, para lo que deberán ser presentados estudios previos de bioseguridad, riesgos ambientales, socioeconómicos, de salud, y conocimiento científico previo para que tenga en cuenta las afectaciones en prácticas ancestrales de las semillas nativas y al suelo cultivable.

Ante esta iniciativa, agricultores y miembros de la comunidad académica mostraron un fuerte rechazo en audiencia pública, debido a que, según ellos, habría un impacto negativo para el desarrollo del país y contiene desinformación que no va en línea con la actualidad científica y agrícola.

María Andrea Uscátegui, directora ejecutiva de la Asociación de Biotecnología Vegetal Agrícola Agro-Bio, señaló que el proyecto afecta a los agricultores y a la ciencia del país. “Hay científicos que hoy en día están trabajando en mejores cultivos para nosotros como consumidores, para los agricultores y el medio ambiente”.

Otros miembros de la comunidad científica como el profesor Moisés Wasserman, doctor en bioquímica y exrector de la Universidad Nacional, aseguró que, de prohibir constitucionalmente los cultivos transgénicos, “me resulta incomprensible que no prohibamos la insulina que están tomando todos los diabéticos colombianos o la mayoría de las vacunas del plan ampliado de inmunización, que son todas de este tipo”.

Elizabeth Hodson, doctora en fisiología vegetal y experta en biotecnología, señaló que el proyecto atropella y niega el derecho del agricultor a elegir libremente. “No es democrática, ni ética. No es posible aumentar rendimientos sin innovación y ciencia. Podemos mejorar nuestras semillas y así mantener agrodiversidad, que es lo que nos permite enfrentar el cambio climático”.

Leonardo Ariza Ramírez, gerente general de la Asociación Colombiana de Semillas y Biotecnología (Acosemillas), aseguró que se debe respetar una coexistencia entre los diferentes modelos tecnológicos de producción, “desde el autoconsumo y la economía familiar campesina e indígena hasta llegar a modelos agroempresariales de mediana y gran escala, estamos convencidos que un sistema no riñe con el otro”.

¿Qué dice el sector agricultor?

En la audiencia pública estuvieron agricultores y campesinos de cultivos transgénicos, quienes enfatizaron en los beneficios que tiene la tecnología para el medio ambiente.

Miguel Antonio Martínez Petro, ingeniero agrónomo, ubicado en el municipio de Cereté, quien tiene cultivos de maíz y algodón, manifestó que la utilización de semillas transgénicas va con la mano de las labranzas mínimas. "Analicen que un tractor se gasta cinco galones por hectárea para arar la tierra, el consumo es muy alto. Estamos en la onda de descarbonización de la economía y con estas semillas dejamos de utilizar combustible para ahorrar”.

También puntualizó en la importancia del ahorro de pesticidas, que lleva a la utilización de semillas transgénicas que, en el caso del maíz, son cuatro aplicaciones, con una mayor carga para el medio ambiente.

“Hace más fácil la siembra del maíz o del algodón porque con pocos recursos uno puede sembrar una cantidad de área, lo que me permitió como pequeño agricultor sembrar 600 hectáreas de tierra”, concluyó.

Edinson González, agricultor del norte del Cauca, de Guachené, aseguró que hace 40 años está vinculado a la producción agrícola. “Soy netamente maicero, en nuestra región, en el momento en que llegaron los transgénicos, se impulsó mucho el tema agrícola, la gente se motivó mucho. Hoy tenemos un desarrollo bastante amplio en el tema de producción de maíz, como se ha venido manifestando”.

“Las proteínas que tienen los híbridos convencionales y transgénicos es muy grande, este tiene una facilidad enorme para producir en el campo, porque el tema de control de insectos se nos hace mucho más fácil, así como el de malezas. Quiere decir que un agricultor que siembre 50 hectáreas con el maíz transgénico, si se quita la importación, tendría que cultivar de manera convencional y sería un área menor, entre 50% 0 60% menos”, añadió.

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