Agro

Audubon y Fedepalma crean manual para proteger aves en predios palmeros

Mediante avenidas de conectividad, el busca transformar las fincas en refugios resilientes al cambio climático
Natalia Albor Rojas
10 de junio de 2026
El ruido y las vibraciones que ocasiona les genera estrés, episodios que pueden terminar en problemas de salud, incluso llegando a la muerte de animales, especialmente aves
Colprensa

El sector palmicultor del país ha dado un paso hacia el proceso de sostenibilidad y agricultura regenerativa con la iniciativa del manual Aves y Palmas, coliderado por Audubon en una alianza estratégica con la Federación Nacional de Cultivadores de Palmas, Fedepalmas.

Esta iniciativa, expuesta en la edición 54 del Congreso Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite, adquiere una importante relevancia si se tiene en cuenta que Colombia es el país con la mayor diversidad de aves en todo el planeta, una riqueza natural con la que sectores como el de la palma buscan que coexista con los territorios productivos. El proyecto no pretende imponer un modelo rígido, sino ofrecer recomendaciones realistas, amigables y completamente adaptables a las realidades y necesidades de cada productor.

La investigación de esta guía fue liderada por Gloria Lentijo, directora de Agricultura Regenerativa para América Latina y el Caribe de la Sociedad Audubon, quien aclaró que este manual inició con una recopilación de información ya realizada previamente por estudios del sector, combinada con visitas exploratorias de campo en las diferentes regiones productoras del país.

Como resultado, el manual logró crear una base de datos que evidencia cómo los paisajes palmeros nacionales albergan un promedio de 745 especies de aves, lo que equivale a 38% del total nacional. Esta cifra se distribuye entre las cuatro zonas palmeras: la norte, la centro, la oriental y la zona suroccidental, cada una con características geográficas y avifaunas específicas.

A nivel territorial, la experta describió la variedad biológica de cada región. En la zona norte, ubicada en el Caribe, se destaca la presencia de especies amenazadas como el Chavarrí y la endémica guacharaca caribeña; mientras tanto, la zona centro, que abarca el Magdalena Medio, reporta una altísima diversidad con 524 especies registradas, como el torito capiblanco.

Por su parte, en la zona oriental de los Llanos dominan las aves acuáticas como el ganso del Orinoco, el garzón soldado y las corocoras debido a sus humedales y morichales, en contraste con la zona suroccidental en Tumaco, una región que comparte especies del Pacífico y del piedemonte andino, como el tucán collarejo, el frutero gorgimorado o el carpintero carinegro, pero que requiere de un mayor volumen de estudios locales al no haber sido tan explorada.

Más allá del valor ambiental, Lentijo enfatizó que el uso de estas prácticas regenerativas son un beneficio directo para la rentabilidad y resiliencia de los palmicultores a largo plazo. Al proteger la biodiversidad, las fincas aseguran el acceso a servicios ambientales vitales pero muchas veces invisibilizados y no cuantificados en los costos de producción, como pueden ser la regulación del agua, la fertilidad del suelo y el control biológico de plagas.

Tras una exitosa recepción inicial de los productores en zonas como Tumaco, el siguiente reto de Audubon y Fedepalma será llevar el manual formalmente al campo mediante talleres prácticos, promoviendo la idea de que producir no va en contra de conservar, sino que ambas visiones deben articularse para garantizar la sostenibilidad del agro.

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