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Las reacciones ante la radicación de la reforma tributaria no se hicieron esperar. Tal y como lo pronosticaban la mayoría de los gremios del agro, el proyecto siguió su rumbo con la eliminación de la categoría de bienes exentos y su paso a excluidos.

Esta decisión tocó de frente a la industria lechera y no solo tiene preocupados a los actores involucrados en la cadena, sino también al colombiano promedio que incluye a la leche en sus compras diarias.

Pues bien, de aprobarse este punto tal y como está, un litro de leche podría aumentar su precio hasta en $200. Así lo afirmó Juan Sebastián Bargans, presidente de Asoleche, quien además aseguró que la preocupación es generalizada entre los empresarios pues los sobrecostos se van a trasladar al precio final.

“El sector lácteo viene de un 2020 golpeado, por eso vemos con gran preocupación lo que está pasando. El sobrecosto podría ser de 7%, más o menos podría estar afectando el consumo en más de 6% (...) y el precio podría aumentarse hasta en $200”, dijo Bargans.

Además, subrayó que el consumo del bien se reduciría, en términos más concretos, entre seis y ocho litros por persona al año, y aunque a grandes rasgos parezca una cifra pequeña y que tal vez, no sería relevante en la dieta de una persona, lo cierto es que sí afecta y el argumento lo tiene la OMS y la FAO. Estas organizaciones aseguran que el ideal es que una persona consuma alrededor de 170 litros al año para garantizar su seguridad alimentaria.

De esta manera, según los estimativos del gremio, la meta de 170 litros estaría aún más lejos. Según explicó Bargans, en este momento el consumo de leche está en poco más de 150 litros al año, y con la decisión de la tributaria, la cifra podría bajar a 144 litros por persona al año.

LOS CONTRASTES

  • Juan Sebastián BargansPresidente de Asoleche

    “Lo que pasará al final será también un problema para las empresas porque al disminuir el consumo los inventarios de leche suben y se deja de producir”.

  • Javier ArdilaPresidente de Analac

    “En términos de porcentaje estamos dejando de percibir entre 5% y 7% de nuestros ingresos anuales, que se gastan pero que no se van a devolver”.

Con este cálculo, y teniendo en cuenta que en el país hay alrededor de 50 millones de colombianos, el sobrecosto que dejaría la reforma tributaria en el bolsillo de los ciudadanos, solo en el segmento de la leche, sería de $1,4 billones. Una cifra que según los gremios a juzgar por la situación económica actual no sería eficiente para los hogares colombianos.

En esta misma línea, el presidente de Analac, Javier Ardila, señaló que cuando se hace una devolución de IVA “eso resulta ser en plata, alrededor de 10 a 15 días de venta de leche al año, es decir, que esa devolución representa casi semana y media de ventas”.

Cabe resaltar que la producción de leche en 2020, según cifras del Ministerio de Agricultura, fue de 7.211 millones de litros,lo que para Ardila significó un buen año en cuanto a producción, pero que no se puede descuidar, pues a la industria colombiana aún le falta camino para ser más competitiva frente a sus pares.

Frente a esto, Mauricio Oliveira, director de Econometria, aseguró que aunque el país ha mejorado en su sector lácteo lo cierto es que no es suficiente para llegar a ser competitivo en términos internacionales. “Se requiere aprovechar las ventajas comparativas que, en términos de tierra, agua y ubicación tropical tiene el país, incluyendo a los pequeños productores y procesadores de leche”, dijo.

En general, Oliveira resaltó que esta coyuntura que ahora tendrá la industria, de aceptarse la reforma tal y como está, le restará competitividad al sector. “Sería mejor pensar en aumentar de forma competitiva la producción y sus derivados”, dijo.

Y es que aunque se busque una mayor competitividad en el sector lechero, no hay compromiso con el pequeño productor. Así lo aseguró Roberto Ramírez, presidente de Demogán, quien además recalcó que el problema no solo radica en el incremento de costos de la cadena productiva, sino también del transporte, de la energía que usan, y hasta de las necesidades de los pequeños productores, quienes al final del ejercicio son quienes más resienten la decisión del Gobierno.

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