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Para incrementar la fertilidad y recuperación de los suelos, disminuir el uso de fertilizantes y pesticidas químicos, ahorrar costos de producción y mejorar las propiedades nutricionales de múltiples cultivos, entre otros beneficios, los abonos orgánicos son una de las mejores alternativas que disponen los agricultores de Colombia para dar un salto en la calidad de sus cosechas.

Sin embargo, la producción y uso de estas sustancias que se componen de desechos de origen animal, vegetal o mixto y que se agregan al suelo con el objeto de mejorar sus características físicas, biológicas y químicas, no es tan masivo en el país como se pensaría.

Colombia produce entre 900.000 y 950.000 toneladas de abonos orgánicos, de los cuales el compost representa 90% del total, mientras que 10% restante es lombricompost, el cual resulta de la práctica de la lombricultura.

Así lo señaló Carlos Ordóñez, gerente técnico del Grupo Monteverde y vicepresidente de la Asociación Colombiana de Compostadores (Asocompost), quien enfatizó en que más de 50% de la producción de abonos orgánicos se utiliza en autoconsumo de cultivos como palma africana y caña de azúcar.

“Frente a las más de 7,5 millones de hectáreas cultivadas que tiene Colombia, esta cifra es mínima. Actualmente no se hace mucho por las cerca de 2,8 millones de hectáreas agrícolas degradadas, lo que representa 40% del total nacional y es muy preocupante porque en vez de bajar ha subido: de 32% a 40% en los últimos años y la política pública para ello es inexistente. A 2022 podríamos llegar a cifras mucho más preocupantes en cuanto a degradación de suelos y, en esto, los abonos orgánicos son una de las mejores soluciones que tenemos a mano”, sostuvo Ordóñez, quien ha liderado en su trayectoria temas relacionados con la investigación de estos materiales.

Armando García, ingeniero agrónomo de la Universidad Nacional, a su vez, explicó que la baja penetración de abonos de este tipo, a pesar de los diversos beneficios que presentan, “se debe a la falta de apoyo estatal, investigación y conocimiento para la gran masa de productores, así como a la extensión que han tenido los fertilizantes de origen químico en contrapeso del material de tipo orgánico”.

En este sentido, las producciones de arroz han sido unas de las principales afectadas a nivel nacional. “Hace 60 años, los suelos arroceros del Tolima disponían de entre 4,5% y 4,8% de materia orgánica, mientras que hoy en día están entre 1,2% y 1,5%, lo que ocasiona degradación. El costo de producción de arroz es alto en la actualidad por el gran uso de fertilizantes y pesticidas, pues hoy toca aplicar más que antes y se generan mayores costos”, apuntó Ordóñez.

En contraparte, algunos de los que más se han beneficiado de la utilización de sustancias orgánicas como el compost y el lombricompost son la caña de azúcar y la palma africana.

Después de 10 años, en los ingenios del Valle del Cauca se ha llegado a aplicar de 10 a 12 toneladas de compost en hectárea de caña de azúcar, mientras que en palma africana se ha avanzado con usos de 40 a 60 kilos por planta al año.

“En cultivos de café también se están logrando avances, pues se ha llegado a un kilo de material orgánico por planta al año”, dijo Ordóñez.

En el mercado local se dispone el precio promedio de abono de este tipo entre $240.000 y $360.000 por tonelada.

Luis Betancur, presidente de Fedeorgánicos, apuntó, por su parte, que para el mercado de productos orgánicos el uso de abonos de este tipo es fundamental en su proceso. “El desarrollo del humus, compost, lombricompost o bokashi si bien si ya se genera en el país, aún no es muy grande pues hay cerca de 55.000 hectáreas en producción orgánica, mientras que en Brasil y Argentina hay más de dos millones de hectáreas. Falta mucho más apoyo del Gobierno”, expresó Betancur.

En este sentido, el crecimiento de abonos sostenibles es primordial para la exportación a destinos como Europa que exigen productos 100% orgánicos. “Pasa con el café, que ya se pide de este tipo y debe demostrarse que el abono es orgánico para su real certificación, lo que debería impulsar todo el tema de compostaje”, concluyó el presidente de Fedeorgánicos.

LOS CONTRASTES

  • Carlos Ordóñez Gerente técnico Grupo Monteverde

    “Hace falta una política pública real para ponerle atención a los suelos, que tienen una alta tendencia a la degradación, lo cual es muy preocupante”.


  • Luis Betancur Presidente de Fedeorgánicos

    “El desarrollo de los abonos orgánicos es muy importante, pues es un requisito necesario para obtener las certificaciones que se piden en el exterior”.

 

Se avanza en investigación y desarrollo
Desde hace 11 años, el gremio Asocompost en alianza con instituciones como la Universidad EAN han liderado a nivel nacional la organización de congresos y el desarrollo de la industria del compostaje. Juntos han consolidado una tesis que reúne la relación y beneficios de los residuos orgánicos de origen agroindustrial, la producción de abonos orgánicos, el manejo de suelos vitales y fértiles y la producción de alimentos sanos y frescos.

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