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Datos como el brote de aftosa que ocurriría en 2018 en el Cesar, estimados por un seguimiento a las dinámicas de movilización de los animales en el terreno nacional, fueron presentados en Agroexpo 2019 por el Laboratorio de Analítica de Datos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

De acuerdo con el comunicado de la Agencia de Medios UN, Fausto Camilo Moreno, docente y uno de los coordinadores del Laboratorio, relató durante el III Seminario de Producción Anima, que los hallazgos de la investigación adelantada en el Cesar fueron comunicados al Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) tres días después de que anunciaran la posibilidad de que un brote ocurriera en San Diego o en Valledupar.

Moreno en su conferencia, destaca el boletín, explicó que en el país existen cerca de 1.800.000 transportes lícitos para movilizar al ganado. A partir de metodologías de análisis de información de los predios, de las concentraciones, las plantas relacionadas con el ganado en el país y un ejercicio de analítica forense, se construyeron redes espacio-temporales que representaron las dinámicas del movimiento de los animales.

“Utilizando unas herramientas conocidas como ‘grafos’ se observa cómo los puntos, que en este caso son las ciudades, generan centralidades a partir de cada uno de los lugares, clasificando los sitios para encontrar cuáles son los más susceptibles, por movilización, de presentar mayor probabilidad de ocurrencia de un brote de fiebre aftosa”, señaló el docente.

El aumento del hato ganadero

La investigación del Laboratorio con la aftosa partió, señala la Agencia de Medios UN,  de un proyecto interno de la UNAL con el apoyo del ICA para calcular el número real de animales en el sector ganadero en Colombia. Esto les permitió acceder a los datos y a las metodologías para abordar el tema de la aftosa.

Lo anterior también los llevó a revisar más de 5.000 artículos científicos sobre los factores de riesgo asociados con la aparición de brotes de fiebre aftosa y agrupar la información en seis categorías: características del hato bovino; movilización de los animales, espacio físico en donde se encuentra la finca, proceso productivo, condiciones del entorno y aspectos sanitarios.

Igualmente, Fausto Camilo Moreno explicó que los investigadores identificaron alrededor de 50.000 predios rurales, de los cuales 16.000 contaban con registros de vacunación y solo 7.600 tenían coordenadas válidas de ubicación para el análisis espacial con el que se abordaría la existencia o no de un crecimiento ganadero atípico.

“Comenzamos a analizar las bases de datos y nos dimos cuenta de que las entidades que los recolectaban tenían problemas de información, por lo que fue necesario hacer ejercicios de preprocesamiento de información, para depurarla”, explicó el docente, y añadió que se estudiaba la posibilidad de aumentar el hato ganadero a partir de la sospecha de que ingresaron animales de contrabando desde Venezuela.

“Observamos que el hato había aumentado, sobre todo porque había una mejor cobertura de los predios que tenían menos de 50 animales en el territorio nacional”, señaló el profesor Moreno.

Por último, el experto mencionó que, al cotejar la información de las áreas municipales reportadas con vacunación, contra aquellas reportadas por inconvenientes frente a la cobertura de vacunación, encontraron información faltante o áreas que se tendrían que verificar cuando se hagan los ejercicios de vacunación.

 

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