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La salud articular del caballo es un tema fundamental desde su nacimiento. Se debe tener cuidado desde el parto, pues en ocasiones, por un mal posicionamiento en el útero, el potro puede desarrollar deformidades angulares. Para la prevención, a lo largo de la vida deportiva del equino se recomienda garantizar una buena suplementación de calcio y evitar el entrenamiento excesivo en pistas duras.

"El tema del cuidado de las articulaciones del caballo se debe de tener en cuenta desde que el potro nace. Se debe considerar la evolución del animal desde el momento del parto, pues algunos nacen con deformidades angulares en los miembros. Esto se produce generalmente por una mala posición dentro del útero", comentó Alejandra García, médica veterinaria.

La experta explicó que estas deformidades angulares pueden ser leves o graves, y dependiendo del cuadro se realiza el tratamiento. Otro tema que hay que tener en cuenta es el manejo de los aplomos, el concepto se refiere a las líneas perpendiculares que determinan la dirección que deben tener las extremidades del caballo. Para esto, desde los 6 a 8 meses de haber nacido, se debe corregir la posición e identificar si hay desgaste anormal en los cascos del potro. Así se evita que se ejerzan fuerzas indebidas sobre las articulaciones.

Ya cuando inician su vida deportiva, lo ideal para el cuidado de las articulaciones, es que el entrenamiento no se de manera excesiva sobre pisos duros. Lo recomendable es que se haga el mayor tiempo sobre pisos blandos. "Esto se aconseja para evitar que haya sobrecargas al momento del impacto de la pata en el piso", indicó.

Es fundamental asegurar una buena suplementación de calcio para garantizar el buen estado de las articulaciones. Se recomienda mantener un buen abono en los potreros para poder suministrar correctamente los requerimientos nutricionales. "Hay productos que contienen glucosamina o colágeno, su consumo también ayudan a la protección de sus extremidades", aseveró.

Si el caballo ya empieza a presentar dificultades en la marcha y cojeras, es ahí cuando se deja de hablar de prevención e inicia la parte tratamiento médico. En ese caso, se debe ser muy responsable en el suministro de analgésicos. “Su uso excesivo puede generar daños a nivel gástrico”, afirmó. En ocasiones es necesario un acompañamiento radiográfico como complemento al tratamiento para poder identificar exactamente en qué parte del cuerpo del animal ocurre el problema.

Dependiendo del daño que se presente, las infiltraciones articulares son una alternativa de tratamiento, método que solo puede ser realizado por un médico veterinario especializado en el área deportiva.

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