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Mauricio Mosquera, Coordinador de la Unidad de Validación de Cenipalma aseguró que más del 92% de la palma de aceite en Colombia está sembrada en el lugar que antes ocupaban otros cultivos y la ganadería extensiva. Incluso, el ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Rodolfo Zea Navarro, afirmó el pasado 3 de diciembre que el sector palmero “ha sido ejemplo de sustitución de cultivos ilícitos”.

Sin duda, la implementación de buenas prácticas se ha convertido en el horizonte para que esta industria logré obtener mejores resultados de producción e inversión durante los últimos años. Según las cifras más actualizadas dadas a conocer por Fedepalma, la producción de aceite de palma en julio de 2021 superó las 134.000 toneladas, con un incremento del 10% frente al mismo mes de 2020. Hasta esa fecha de 2021, alcanzó 1.089.952 toneladas y en el año corrido (julio 2020 a julio 2021) registró un volumen de 1.566.038 toneladas, siendo la Zona Oriental la mayor productora de aceite en el país.

A pesar de que la palma de aceite africana llegó al país hace un poco más de 60 años, el trabajo de investigación para el desarrollo sostenible de la misma ha sido intenso. Es así como se han desarrollado cultivares resistentes a enfermedades a partir de su cruce con la palma americana y se ha logrado ahondar en temas como el mejoramiento genético, la sanidad de la planta y el manejo del suelo siendo este último, un gran limitante en Colombia, donde el suelo tiende a ser ácido e implica su corrección con las llamadas enmiendas. Mosquera explicó que un suelo fértil, con textura franco arenosa o franco arcillosa, con disponibilidad de agua, una apropiada gestión de la tecnología disponible y el cumplimiento de la normatividad social y ambiental, sería el escenario ideal para el desarrollo de esta oleaginosa. Cabe anotar que ya se han desarrollado iniciativas orientadas al componente de sostenibilidad de la agroindustria que permite acceder a certificaciones internacionales en esta materia.

LOS CONTRASTES

  • Mauricio MosqueraCoordinador de la Unidad de Validación Fedepalma

    “El suelo debe ser entendido como un organismo vivo, (...) que, entre otras cosas, requiere una estructura que facilite el desarrollo de raíces”

En cuanto a la duración de un ciclo de cultivo, cuando la corona de la palma alcanza una altura superior a los trece metros, se dificulta la labor de cosecha y decrece el rendimiento de la misma, por ende es necesario pensar en resembrar.

“La altura limita la duración comercial del cultivo ya que es muy difícil la cosecha en palmas altas y esta es la labor más costosa. Por eso, los productores optan por cortar la palma, picar el tronco y exponerlo al sol, entre seis meses y un año, tiempo en el que se descompone el material vegetal y puede iniciar una nueva fase de producción”.

Debido a esto, en la actualidad, hay plantaciones que tienen una segunda y hasta una tercera generación de cultivos.

Según el último informe de la Matriz de Edades del Sispa, el área sembrada de palma de aceite en Colombia durante 2020 fue de 590.189 hectáreas, 21.801 hectáreas adicionales a las 568.387 hectáreas de 2019, registrando un incremento del 4 %. Del total, el 46 % corresponde a la Zona Oriental, 31 % a la Central, 19 % a la Norte y 4 % a la Suroccidental.

Un cultivo con alto potencial de uso

La versatilidad de la palma de aceite permite múltiples usos en las industrias de alimentos, la oleoquímica, las energías renovables y en los productos derivados de la biomasa, amigables con el medio ambiente, tales como cosméticos, aceites comestibles, pintura, jabones, detergentes, concentrado para animales, velas, tintas para impresión, biocombustibles y multiples insumos de primera necesidad.

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