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La Carludovica palmata, también conocida como palmiche, es una planta nativa que se encuentra principalmente al sur del país. A partir de esta se puede obtener fibra para la fabricación de productos como sombreros.

Nohora Espejo Baquero, gerente de Poinsettias de Colombia, quiso rescatar las propiedades y el valor del palmiche para desarrollar empaques biodegradables. Esta labor la realiza a partir de la biodiversidad andina en el municipio de La Mesa, Cundinamarca.

"Por ser una planta tropical está presente en los pisos subandinos y andinos. Aproximadamente la podemos encontrar desde los 500 metros hasta los 1.500 metros de altura. Es una planta muy utilizada en el sur del país. En Nariño elaboran diferentes artesanías, con esta se fabrica, por ejemplo, el famoso sombrero panameño", explicó Espejo Baquero.

Es una planta herbácea que puede llegar hasta los 2,5 metros de altura, sin tallo visible, sus hojas hasta de 60 centímetros de largo poseen fibras fuertes y un pecíolo largo. La fibra se obtiene cuando se elimina el tejido blanco mediante procesos de fermentación, esta es lavada, secada, peinada y pigmentada para tejer objetos de utilidad como artesanías, sombreros y bolsos, entre otros.

La idea de rescatar las hojas de palmiche surgió durante la pandemia. "Teníamos un cultivo de tomate y flores, estos productos no se podían comercializar en las floristerías por qué los comercios estaban cerrados. No quería usar plástico para empacar los productos. Así que a uno de mis empleados, Alexander Rojas, se le ocurrió la idea y me comentó que en el campo las personas que laboran la tierra llevan su almuerzo en hojas de palmiche", comentó.

Iniciaron la venta de un ramo de flores y un paquete de tomates, con entregas a domicilio en Bogotá. En ese entonces vendieron algo más de 600 combos de flores y tomates con el empaque ambientalmente amigable.

Hasta el momento, los empaques han llegado a manos de personas que conocen la empresa Poinsettias de Colombia. "Nuestros clientes ya conocen la importancia que damos al ambiente y la forma de hacer pequeños aportes para generar una economía que sea ambientalmente consecuente y socialmente promisoria para el desarrollo rural", dijo.

Para obtener el insumo, Espejo rescata algunas plantas adultas de lugares cercanos a su finca. Hace el proceso de recolección y germinación de las semillas, y realiza los procesos de transplante a medida que van creciendo las plantas. "Finalmente están listas para sembrar en el borde de la Quebrada Payacaluna, en el límite de nuestro predio. Este proceso se va a desarrollar junto con otros árboles para ir formando un bosque diverso", indicó.

Un aspecto a resaltar es que la emprendendora se asegura de realizar un proceso de reforestación para mantener la sostenibilidad de su idea de negocio. Al incluir esta especie en los programas de reforestación en zonas andinas y subandinas, se puede aprovechar este recurso, al industrializar su cultivo y usar sus hojas como un aporte para reemplazar el plástico en el empaque de algunos productos alimenticios.

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