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La agricultura se está enfrentando a nuevos retos con el cambio climático global, las consecuencias poco a poco se han ido manifestando con el incremento en las temperaturas así como los ciclos prolongados de invierno o de verano, que inciden notoriamente en la proliferación de plagas y problemas fitosanitarios en general.

Por un lado, la época de verano favorece considerablemente la aparición de artrópodos, es decir, insectos y ácaros, sus ciclos de vidas son más cortos en razón a las altas temperaturas, lo que promueve su proliferación causando más daño a los cultivos; por otro lado, los efectos de la temporada invernal se reflejan en el incremento de hongos y bacterias, que se vuelven limitantes para los cultivos.

Una plaga como la broca del café, que anteriormente era problema en zona marginal baja (tierra caliente) hasta 1.200 metros; en las actuales circunstancias esa plaga es limitante incluso a mayores altitudes en zona media y en alguna franja de zona alta.

Yaneth Jiménez, ingeniera agrónoma del Ica, indica que “Las variaciones en la temperatura pueden reducir los rendimientos de los cultivos, provocar la proliferación de malezas, plagas y enfermedades, afectar los ciclos de polinización y alterar las precipitaciones, todo lo cual constituye una amenaza para la seguridad alimentaria mundial”.

Añade la ingeniera agrónoma: “De cualquier manera, cuando una región se calienta a niveles extremos y en periodos prolongados, esto favorece la existencia y el desarrollo de determinadas especies, unas que aumentan significativamente sus poblaciones y otras que logran expandir su rango de presencia natural, colonizando nuevas regiones. En Colombia durante la época de lluvias se incrementaron los problemas relacionados con enfermedades y en verano se han incrementado la presencia de plagas como cochinillas y ácaros”.

“De ahí que el manejo integrado que involucra prácticas culturales, químicos, genética, entre otras estrategias se deben implementar antes de que esas plagas y enfermedades sean un problema para el cultivo”, explica el ingeniero agrónomo César Pineda Castaño.

Para los agricultores se recomiendan varias medidas de mitigación como: rotación de cultivos cuando estos son semestrales; utilización de variedades resistentes y semillas certificadas; control biológico; destrucción de residuos de cosecha; y hay circunstancias que pueden precisar el uso del control químico bajo ciertos requisitos con el fin de que sea una parte integral en el manejo fitosanitario correspondiente.

Medidas de mitigación en cultivos
Para el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, las medidas de mitigación de plagas dependen del cultivo y su implementación puede ser de carácter inmediato, a mediano o a largo plazo. En el momento actual las disposiciones están dadas para las enfermedades que se incrementan con ola invernal en sembrados de arroz, mango, guayaba, aguacate, palma de aceite, café, plátano, banano, caña panelera, papa y caucho. Prima en estos casos el constante monitoreo, poda fitosanitaria, deshojes, erradicación de plantas afectadas, y control con aplicaciones puntuales de productos químicos.

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