Agregue a sus temas de interés

Agregue a sus temas de interés Cerrar

Colombia tiene una deuda con el campo. No solo equivale al poco aprovechamiento que se tiene, pues en un país donde 21 millones de personas comen solo dos veces al día, la improductividad de la tierra y el poco acceso a tecnología y ayuda por parte de los campesinos se levanta como amenazas a un renglón tan fundamental de la economía como es la agricultura.

En un informe del Banco de Desarrollo de América Latina, se diagnostica la productividad laboral agropecuaria y señala que estamos muy por debajo de países similares. Dice, por ejemplo, que la informalidad es la principal forma de tenencia de la tierra (52%), lo que desestimula la inversión a largo plazo. Además, la infraestructura de riego y drenaje solo cubre 6% del potencial nacional, con lo que es evidente la pérdida de oportunidades comerciales, así como la imposibilidad de integrarse a cadenas de valor que ayuden al desarrollo del agro colombiano.

Según el informe, el trabajo conjunto de la ciudadanía que ayude a una verdadera construcción de un catastro multipropósito y a la participación de acciones público-privadas ayudaría a cerrar la brecha y darle estabilidad al campo.

Son ideas interesantes, que se pueden considerar, pero no se puede olvidar el acompañamiento del Gobierno al pequeño y micro empresario campesino, pues son ellos los que sustentan la producción agrícola y sin políticas reales de acompañamiento, protección a la producción nacional, educación campesina, una clara adecuación al cambio climático y el fomento tecnológico; de lo contrario, seguiremos siendo en el tema agrario un país feudal en pleno siglo XXI.

Es imperativo entonces, realizar una verdadera integralidad de la agricultura con los avances y ayudas tecnológicas, pues de esta manera, el agricultor podrá acceder al mundo de posibilidades que ofrece actualmente la tecnología.