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Es inminente la crisis que está viviendo el sector ganadero tanto como para afectar el consumo del producto y, sin embargo, no le hemos puesto suficiente atención.

En días recientes se leía en varios medios de comunicación cómo la carne de vaca que se consume en Colombia tendría presencia de sustancia dopante, después de que el Comité Olímpico Colombiano emitiera un comunicado alertando a los deportistas.

Boldenona es un esteroide inyectable que tiene propiedades anabolizantes, que está prohibido por la Agencia Mundial Antidopaje y que efectivamente se encuentra en la carne colombiana.

Sin embargo, pocos advirtieron que tiene un uso veterinario, el cual está autorizado en Colombia y que se vende con prescripción médica. Además, que este es usado normalmente para el ganado que va a ser sacrificado y vendido. No es nada nuevo pues más de 59 productos veterinarios usan esta sustancia según el Instituto Colombiano Agropecuario.

Satanizar la carne colombiana afecta a nuestros productores, quienes lo verán reflejado en la baja del consumo.

Ahora bien, otro de los temas preocupantes para los ganaderos son los brotes de fiebre aftosa. Estamos intentando recuperar nuestro estatus sanitario, pero tenemos un riesgo grande y es la situación venezolana.

Y en este tema replico la posición del ministro de Agricultura, Andrés Valencia, esta semana, quien pedía la intervención de las autoridades internacionales para gestionar la situación sanitaria del vecino país.

Los camiones de carne que vienen de Venezuela de contrabando y que afectan no solo la frontera sino al centro del país son parte de las grandes amenazas de nuestros ganaderos. Más de 11% del consumo interno de carne de res son cabezas ilegales de ganado, una cifra muy alta.

Por eso, hay que prestarles más atención a los ganaderos.