Oportunidades de negocios como estas son las que deben buscar a diario los grandes empresarios cultivadores de este grano.

Incluso cuando el café no está viviendo un buen momento con los precios internacionales. La semana pasada, por ejemplo, los cafeteros mostraron de qué manera el precio internacional de referencia para los cafés suaves cayó 16,2 %, por debajo del promedio histórico.

La carga se negoció en $746.304  en el primer trimestre de 2017, cuando el año pasado en el mismo periodo estaba en $864.356.

Un estudio de Euromonitor, que retoma la página Café Colombia, muestra el consumo de café frente al té. Por ejemplo, en Ecuador (97,4%), Brasil (97,4%), Costa Rica (96,9%), México (89,7%) y Perú (80,8%), entre otros. Muchos de ellos productores del grano.

En países como Canadá (57,7%) y Argentina (56,2%) el consumo es relativamente parecido. Dinamarca (92,2%), Suecia (90,6%), Noruega (88,9%) y Finlandia (88,8%) tienen una preferencia alta por el grano.

En España (85,9%), Portugal, 88,1%), Italia (78,4%), Bélgica (90,4%), Rumania (89,9%), Austria (80,7%) y Grecia (96,8%), también es alta.

Es por esto que la cultura colombiana se debe extender a otros países diferentes a Estados Unidos. Si en Colombia, el consumo per cápita de café es de 1,85 kilogramos al año. En Corea, en Italia, en Noruega por nombrar algunos al azar, en unas cuantas décadas, la cifra podría ser parecida.

Lo que hay que buscar es mercados a los que el café se les pueda vender a un buen precio, que resulte rentable.