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En un país como Colombia, la lógica pareciere indicar que el sector rural es abundante en agua, sin embargo, los agricultores tienen un uso limitado del recurso hídrico, en buena medida por las falta de tecnología para que pueda ser utilizada.

Según el índice de Pobreza Multidimencional revelado por el Dane, en la encuesta de Calidad de Vida 2015, 37,5% de los habitantes del sector rural no tenían un acceso a una fuente de agua mejorada. Lo que significa una reducción de tan solo 1,5% de lo que representaba este mismo índice en 2010, en el que 39% no contaba con el recurso.

Sin embargo, este no fue el ítem que menos avanzó en esos cinco años. Las barreras de acceso a los servicios de salud representaban 8,5% en 2010 y este valor no cambió para 2015.

Otro de los factores que preocupa es la “inadecuada eliminación de excretas”, que afecta en 22,1% a la población rural.

Estos dos últimos resultados están indirectamente relacionados con el acceso y la infraestructura para la utilización del agua en el campo.

Los departamentos principalmente costeros, a pesar de estar cercanos no solo a los mares sino a los ríos y quebradas, son los que más dificultades tienen con el acceso al agua potable. Es el caso de Sucre, Bolívar, Magdalena entre otros.

La teoría quedó demostrada en el reciente Fenómeno de El Niño, que afectó de manera directa al sector rural con fuerte impacto en quebradas y ríos. A pesar de ser un fenómeno de la naturaleza, con un poco de ayuda de la tecnología para el sector rural, se hubiera podido mitigar el impacto negativo.

El agua es uno de los aspectos que está afectando más a los campesinos y es una de las problemáticas que merece atención por parte del Gobierno Nacional y de las autoridades locales, en pro del mejoramiento del campo.