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La ganadería es una profesión con muchos desafíos y en la que se presentan innumerables dificultades, como apretados márgenes de rentabilidad y pérdidas. Pero, a diferencia de otros oficios, no creo que exista un ganadero aburrido con el ganado y sus labores. Estamos metidos en esto por amor y pasión por el ganado y, pese a las vicisitudes, seguiremos siendo ganaderos. Esto se lleva en la sangre, nos brota por las venas, nos hace latir el corazón y por ello somos necios frente las contrariedades, los fracasos, las angustias, el clima, los TLC, los costos de los insumos, los precios de la leche y la carne y la inseguridad, entre otros.

El “ganadero apasionado” es la materia prima más importante para que Colombia se convierta en un país exportador de carne y leche.

A pesar de que estamos en un proceso de tecnificación empresarial, debemos ver a nuestros antepasados que, sin computador ni softwares, han sido exitosos. No podemos menospreciar esa sabiduría empírica del vaquero, debemos partir de ese conocimiento para dar el siguiente paso a la empresarización de nuestras fincas. Ese es justo el error que cometen los profesionales recién graduados, que ignoran el conocimiento básico. Necesitamos lograr una amalgama entre la tradición y la experiencia vivida.

Ahora bien, también es nuestro deber como productores abrir los ojos al mundo. La economía globalizada es un ejemplo de cómo diferentes productores compiten con variados modelos de producción. No podemos sacar excusas como “no somos eficientes por falta de subsidios”, “la tasa de cambio afecta” o “el clima y la topografía no ayudan”. Países en condiciones similares son competidores a nivel mundial. Somos un país muy rico, pero con visión de pobre. Claro que tenemos dificultades, pero el tema es sencillo: o somos productivos a nivel global o mejor cambiamos de negocio.

Debemos preguntarnos si podemos producir un litro de leche y un kilo de carne a precios internacionales. Creo que estamos en el mejor momento para entrar en el mercado mundial, hay que aprovechar el precio del dólar. Si bien se trata de una cadena, como productores debemos poner a disposición del mercado leche y carne de excelente calidad ¡ya! Esa es nuestra responsabilidad, entregarle a la industria un producto exportable. También es deber del Estado, del gremio y de la industria buscar los mercados.

¿Cuántos estamos preparados? Creería que muy pocos, pero ya existen productores de leche en Colombia certificados por la FDA (sigla en inglés de la Agencia de Drogas y Medicamentos de Estados Unidos), lo que evidencia que es posible cumplir las normas para exportar.

El Estado, por su parte, es responsable de mantener y mejorar los presupuestos para investigación y programas permanentes de tasas preferenciales de crédito para el sector rural. Sin ello, por más pasión que tengamos, va a ser muy complicado tener una industria exitosa. Se trata de una cadena en la que productor, gremio, industria y Gobierno tenemos deberes.

Es importante hacer énfasis en que no podemos continuar esperando que los demás eslabones de la cadena hagan nuestro trabajo. Por lo tanto, es primordial enfocarnos en nuestros deberes, administrar una empresa, llevar información, indicadores, analizar datos para tomar decisiones, ser responsables con nuestros empleados, el medio ambiente, nuestros vecinos y zona de influencia.

Así mismo, debemos asesorarnos bien, recordar que existen profesionales expertos en temas específicos y siempre, repito, siempre, debemos ser muy eficientes en los costos de producción. Por supuesto, para ello se necesita llevar una contabilidad o por lo menos unas cuentas; en general, tener una visión empresarial. Las oportunidades están sobre la mesa y es el momento de aprovecharlas.