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El árbol de marañón es de altura media, hojas biches y tronco delgado, se cultiva en la región del Vichada desde 1988, produce un exótico fruto y un tipo de almendra que tienen amplias aplicaciones en la industria alimentaria y el sector farmacéutico, entre otros. Su contenido, rico en proteína, carbohidratos, azúcares y grasas, hace de este producto un insumo atractivo para la vitrina internacional que, en consecuencia, paga un rentable precio por su kilogramo.
Sin embargo, pese a las propiedades de este fruto y a las ventajas geográficas y climáticas del oriente colombiano -lugar donde se cultiva mayoritariamente en el país-, 98% del marañón que se consume en el mercado local es importado. De acuerdo con los indicadores reportados por Trademap.org, en 2020 se importaron 211 toneladas de marañón procesado sin cáscara, de las cuales 126 tuvieron a Brasil como país de origen; y 85, a India.
Esto se traduce en un enorme potencial para explotar el mercado nacional que, con una capacidad instalada para procesar apenas cinco toneladas anuales, tiene una marcada vocación por comercializar el grueso de la producción en Vietnam, lo que justifica las importaciones que realiza Colombia actualmente.
En ese sentido, y con esta oportunidad en mente, vale referirse a la Resolución 087 del 2022, que recientemente oficializó el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, con la cual se reconoce e inscribe a la Organización de la Cadena del Marañón. Esta determinación, que en términos prácticos constituirá un cuerpo consultivo para el Gobierno Nacional con el fin de orientar la política relacionada con el subsector del marañón, representa un gran paso para atender mejor las necesidades estructurales de dicho mercado.
De esta forma, Colombia tendrá más herramientas para competir frente a referentes mundiales como India, Costa de Marfil, Vietnam, Tanzania y Brasil; que cosechan 743.000, 793.000, 283.000, 225.000 y 139.000 toneladas al año, respectivamente; lo que, además de disminuir las importaciones y abaratar los costos del marañón en el país, permitiría fortalecer la oferta comercial en el exterior y diversificar el universo de naciones compradoras.
Por esta razón, desde Marañones de la Orinoquía, principal productor de estos productos en el país, nos hemos trazado la meta de abarcar 14% del mercado nacional en 2022, lo que implica cosechar 120 toneladas de nuez, con las que, al procesarlas, se obtienen 30 toneladas de producto terminado. Este esfuerzo será paralelo al ejercicio exportador, que dejaría más de US$600.000 en ingresos e impactaría la generación de empleo directo e indirecto.
Así mismo, con el objetivo de sumarnos a la reactivación económica, traer desarrollo a la periferia y apostar de lleno por la industria, estamos invirtiendo cerca de $3.000 millones para desplegar en el municipio de Puerto Carreño (Vichada) la infraestructura de la principal planta de procesamiento de marañón en Colombia.
Así las cosas, de la mano de la Resolución 087 y un compromiso privado por elevar el grado de industrialización del negocio, el marañón se perfila como un jugador que puede aportar su granito de arena en la diversificación de la matriz exportadora, la recuperación del mercado laboral y el aumento en el recaudo fiscal de la nación. Es el momento de creer en el agro colombiano, es el momento de aprovechar el marañón.