Agregue a sus temas de interés

Agregue a sus temas de interés Cerrar

Un importante reto en el campo colombiano es llevar asistencia técnica para mejorar competitividad y productividad, para lo cual en el marco normativo se cuenta con la Ley 1876 del 29 de diciembre de 2017 por medio de la cual se crea el Snia – Sistema Nacional de Innovación Agropecuaria, y para efectos del esquema de asistencia técnica se crea el concepto de: Extensión Agropecuaria.

En la misma ley este concepto se define como el proceso de acompañamiento mediante el cual se gestiona el desarrollo de capacidades de los productores agropecuarios, su articulación con el entorno y el acceso al conocimiento, tecnologías, productos y servicios de apoyo; con el fin de hacer competitiva y sostenible su producción al tiempo que contribuye a la mejorar de la calidad de vida familiar. Por lo tanto, la extensión agropecuaria facilita la gestión de conocimiento, el diagnóstico y solución de problemas, en los niveles de producción primaria, la poscosecha y la comercialización; el intercambio de experiencias y la construcción de capacidades individuales, colectivas y sociales. Para tal efecto, la extensión agropecuaria desarrollará actividades vinculadas a promover el cambio técnico en los diferentes eslabones que constituyen la cadena productiva, la asesoría y acompañamientos a productores en acceso al crédito, formalización de la propiedad, certificaciones en BPA, entre otros.

El Gobierno Nacional en su proyección de retos en el campo colombiano, ha considerado la extensión agropecuaria como un servicio público necesario para los pequeños productores y la proyección es atender 550.000 productores, de acuerdo al Plan Nacional de Desarrollo. Esta proyección es muy necesaria para efectivamente mejorar competitividad que se traduce en mejores indicadores de productividad y por supuesto rentabilidad para quienes desarrollan la actividad primaria, pero el principal reto es que quienes realizan la labor del extensionismo tengan conocimiento y experiencia para poder asesorar de la mejor forma a un productor del campo. Las bases del extensionismo debe tener conocimiento integral, no solo de lo que pasa en el ámbito nacional, sino como está el mercado internacional, como se valida cada una de las recomendaciones en mejores indicadores. El concepto neutral debe prevalecer en quienes realizan el extensionismo, la mayoría de veces quien financia dicho servicio tiene intereses comerciales que sesgan los conceptos técnicos, por lo tanto se hace imperativo tener un decálogo de principios y conocimiento técnico requerido para realizar dicha actividad. El estado y el sector productivo aúnan esfuerzos para realizar varios programas, por lo tanto la responsabilidad es compartida de hacer las cosas muy bien.

No hay en Colombia un examen de conocimientos que valore y acredite que un profesional pueda realizar la actividad de extensionismo. No se tienen indicadores de gestión, desempeño e impacto cuando se realiza el extensionismo y menos hay planes de acción con temporalidad y seguimiento para alcanzar la meta en cada productor, que se vislumbra en el concepto de Calidad. Normalmente, los planes de extensionismo cuando tienen recursos del Estado por el manejo de vigencias siempre al 31 de diciembre culminan la labor y al año siguiente con un nuevo programa es casi imposible beneficiar al mismo productor y se pierde el seguimiento y el plan de acción de mediano y largo plazo. Es hora de pensar, en proyectar un programa que sí es un servicio público cubra la verdadera necesidad del campo colombiano y tenga continuidad e indicadores para todos los productores del agro en Colombia.