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Uno de los temas que más ha llamado la atención en cuestión de orden público esta semana ocurrió en Popayán, cuando miembros de la etnia Misak derribaron el monumento que había en memoria del fundador de esa ciudad (al igual que de Cali), Sebastián de Belalcázar.

El episodio ocurrió en uno de los lugares con mayor presencia y participación política indígena. Si bien Cauca, por el momento, no es el departamento con mayor número de hectáreas para las comunidades si se compara con otras zonas de tradición étnica como Amazonas o Vichada, sí es, después de La Guajira, donde más habitan personas que se autodenominan como pertenecientes a estas comunidades.

Por eso mismo es que es uno de los departamentos que más tiene registros de peticiones para titulación de tierras, y según los registros actuales, 44,8% del territorio ya está en autoridad de los indígenas.

Precisamente, esto es algo que se ve luego de revisar los reportes del Observatorio de Tierras Rurales de la Agencia Nacional de Tierras (ANT), pues sobre el total del Cauca que se extiende por casi 3 millones de hectáreas, 1,3 millones ya están tituladas para los indígenas. De hecho de allí se ha favorecido a más de 2.000 familias étnicas.

Hay que recordar que en su mayoría, esa tierra titulada para las comunidades se usa para definirse bajo el modelo de resguardo indígena que equivale a un predio que goza de condiciones diferentes a las de cualquier otro terreno, pues no paga impuestos y tampoco puede incluirse dentro de los planes de desarrollo agropecuario de la región, ni mucho menos para el aprovechamiento de temas como la agroindustria.

Algo que incluso, en su momento, el premio Nobel de Economía, Christopher Pissarides, reflexionaba sobre Colombia, al mencionar que “aquí es cuando nace el debate sobre cómo apoyar a las comunidades indígenas, pero entre más tierra se vaya inclinando a ese lado, es menor el avance económico nacional, pues se traduce en una menor dinámica del uso de la tierra para la generación de empleo o desarrollo”.

LOS CONTRASTES

  • Juan Ricardo RamírezAnalista de seguridad y división territorial

    “La titulación los últimos años se ha dado en medio de dificultades de acceso a la información nacional, demoras en los catastros o por el bajo historial que hay sobre ciertos terrenos en Colombia”.

También, visto de otra forma, a medida que crece la población indígena en la región, es el número de predios titulados. Esto, a tal punto que, en 2005, el censo del Dane registró que en Cauca había 248.532 indígenas, mientras que para el reporte de 2018 este número ya había subido a 308.455. Al igual que para 2005 el número de tierra titulada para las comunidades iba en menos de 800.000 hectáreas, frente a los 1,3 millones de hectáreas de hoy.

Con esto, si se divide el número de tierras que tienen las comunidades indígenas frente a la población étnica del Cauca, se ve que hay poco más de 4 hectáreas por nativo.

En el Cauca prevalecen comunidades como Nasa, Yanacona y Misak, por mencionar algunas, que continúan en procesos de petición de títulos.

El total de tierra nacional de los resguardos
Tal como se ha venido publicando en una serie de informes sobre cómo está la titulación de la tierra en Colombia, vale la pena recordar que según los reportes de la ANT, las comunidades indígenas tienen 28,9 millones de hectáreas al corte del primer semestre de 2020. Es decir, 25,3% del total nacional, o lo que es lo mismo, una cuarta parte del territorio, teniendo en cuenta que el país cuenta con una extensión de 114 millones de hectáreas. Y para ser aún más específicos, ese número de hectáreas para estos terrenos se divide entre un grupo de 767 resguardos indígenas, una cifra que en cinco año ha subido casi 15%.

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