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Desde el comienzo de la crisis sanitaria actual, el ministro de Agricultura, Rodolfo Zea, dijo que “las personas podían estar tranquilas por el abastecimiento, porque incluso con créditos especiales se están apoyando a los productores para que garanticen su operación”.

Por eso el Gobierno lanzó el programa Colombia Agro Produce, en el que según el tamaño del productor, se le dan tasas preferenciales desde 3,5%, y años de gracia. Ahí se destinaron $1,5 billones.

Pero recientemente la Contraloría publicó un informe en el que advierte que hay detalles en la colocación de los créditos, en la que “no hay un criterio atado a la seguridad alimentaria, empleo y abastecimiento”, dijo Gabriel Romero, contralor delegado para al sector agropecuario.

Para el organismo de control, hay varios puntos que sustentan esto. (Ver gráfico). Uno de ellos comienza con que en estas líneas especiales de la emergencia no se están cubriendo a los productores más pequeños.

Según ellos, al 8 de abril, se habían colocado $226.000 millones en estas líneas especiales de crédito, de los cuales $213.566 millones han ido a grandes beneficiarios, “para actividades que no son de producción; $8.300 millones para medianos, y solo $4.200 millones para pequeños productores”, describe el informe.

Ante esto, el presidente de Finagro, Dairo Estrada, explicó que en primer lugar, la comisión creada para vigilar el crédito agropecuario, estableció que máximo 20% de lo aprobado para estas líneas de emergencia serán para grandes productores; es decir, un tope de $300.000 millones.

“La plata se acaba más rápidamente entre los grandes productores porque es más poca que para los demás, se ve que entonces esa bolsa se termina. La bolsa grande no se ha llenado con los pequeños y medianos, recién está en eso”, dijo Estrada.

LOS CONTRASTES

  • Gabriel Romero SundheimContralor delegado para el sector agropecurio

    “Es muy importante que con apoyo de la ciudadanía nos cuenten si los bancos les están prestando a los pequeños productores, si hay una barrera de entrada o si todo está fluyendo bien”.

Otro de los reparos que expuso la Contraloría en su informe fue que del total de $226.000 millones, $196.133 millones se colocaron por rubros de comercialización y/o transformación, costos operativos y anticipos, de los 50 que han tenido crédito. “Se colocan sin controles de su destinación”, señalan.

Desde Finagro dicen que se justifican los créditos, pues argumentan que se ve que no es únicamente para una sola actividad, sino que los productores se agrupan entre ellos y con un mismo crédito se pueden estar aportando para varias actividades de la cadena agrícola.

Finalmente, la Contraloría también reportó que hay una concentración de los créditos en ciertas zonas. “35,6% de los recursos han sido colocados en Bogotá; 7,4% en Girón; 6,5% en Buga y así va bajando el porcentaje, y no hay colocación efectiva en lugares distantes donde los campesinos requieren el recurso”, indicó Romero.

“Una cosa es donde se registra la operación y otra a donde llega el crédito. Yo puedo ser un floricultor que tengo la empresa en Facatativá, pero voy a una oficina en Unicentro para pedir el crédito”, dijo Estrada

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