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Erwin Giovanni Torres Sánchez, magíster en Ciencia y Tecnología de Alimentos de la Universidad Nacional de Colombia (Unal),  adelantó un proyecto para evaluar si el polen fabricado por las abejas en departamentos como Cundinamarca y Boyacá podría ser una fuente rica en pigmentos.

En ese sentido, la investigación arrojó que, al incluir en la dieta las truchas el aceite vegetal enriquecido con los carotenoides extraídos del polen apícola, se mejoró la pigmentación de su carne, se incrementaron ciertos parámetros de crecimiento –ganancia en peso y longitud– y aumentó su durabilidad al conservarlos congelados.

Sin embargo, aunque los resultados relacionados con el color de la carne de trucha no fueron mejores que los conseguidos actualmente con los suplementos sintéticos que se les dan de manera convencional, los obtenidos a partir del polen muestran que esta puede ser una prometedora fuente de colorantes de origen natural que se debería seguir estudiando.

Así mismo, entre los resultados de la investigación se obtuvo, por una parte, que la salud de los animales no se vio afectada al incluir el aceite con los carotenoides del polen en su dieta, y por el contrario, se vio que en los muestreos que se tomaron cada 14 días se presentaron mejores resultados en ganancia de peso y crecimiento en las truchas alimentadas con estas dietas.

En cuanto al color de la carne, después del sacrificio se encontró que aunque el colorante sintético presenta mejores resultados, el aditivo natural a partir del polen apícola también consigue una coloración rosa superior en comparación con las truchas a las que no se les suministró ningún tipo de carotenoide

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