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Una de las aristas económicas del sector equino en Colombia es la industria del caballo criollo, reconocida internacionalmente y que además mueve millonarias cifras año tras año. Por ejemplo, según Fedequinas, esta reporta más de $6 billones al año, aportando alrededor de 0,67% al PIB agropecuario.

Es tan grande el crecimiento en la última década, que el Ministerio del Deporte reconoció la chalanería (como se le conoce a esta práctica) como una disciplina deportiva el 21 de agosto del año pasado. Esto significa que hace parte del Sistema Nacional del Deporte y tiene vía libre para conformar la federación nacional.

Catalogado como un producto autóctono que en 2017 fue declarado como patrimonio cultural y genético por el Congreso, el caballo criollo colombiano tiene cuatro modalidades, o formas de caminar: trote y galope, trocha y galope, trocha y paso fino, que es el más reconocido a nivel internacional y el más suave.

Por otro lado, el caballo criollo colombiano es motor de generación de empleo, pues impacta a más de 480.000 familias entre empleos e indirectos. Adicional a esto, en el país hay más de 87.000 propietarios de estos animales, así como 56.000 criaderos.

LOS CONTRASTES

  • Héctor José Vergara Director ejecutivo de Fedequinas

    “Se estima que la industria del caballo criollo colombiano impacta a más de 480.000 familias entre empleos directos e indirectos en todo el país”.

Si no lo había considerado, la inversión que necesita para empezar en este negocio y empezar a criar estos animales ronda los $30 millones, con lo que deberá comprar dos yeguas de cría. De igual forma, debe tener en cuenta la manutención de los ejemplares: alimento, cama, agua, suplementos y mano de obra.

“Depende con qué nivel genético desea iniciar. Como en los carros, hay ofertas económicas que se ajustan a cada necesidad. Adicionalmente debe contemplarse los costos asociados a la tenencia de la tierra y la manutención de los ejemplares (alimento, cama, agua, suplementos, mano de obra)”, indicó el juez nacional de caballo criollo colombiano de paso, Juan Carlos Palencia.

Para el experto, es primordial escoger un pie de cría (reproductoras) o embriones con un respaldo genético que maximice la posible obtención de productos mejorantes con relación a sus ancestros. Además, que es clave tener claro dónde va a tener los animales, si es en finca propia, arrendada o en pesebreras.

“Una vez cumplido en primer punto y con el correcto asesoramiento técnico, puede llegar a ser altamente rentable”, recalcó.

El director ejecutivo de Fedequinas, Héctor José Vergara, aseguró que en Colombia se exportan alrededor de 120 exportaciones al año, en promedio, y que en el país se realizan más de 160 exposiciones equinas entre enero y diciembre.

EE.UU., República Dominicana y Costa Rica son los principales mercados de exportación, especialmente de los animales de paso fino, los más demandados.

El caballo nacional mide desde 1,36 metros a 1,48 metros, desde el piso hasta la cruz, que es el punto más alto, cuando come pasto, siendo los de paso finos los más bajos y los trotones los más grandes.

Hoy en día, hay cursos y personas especializadas en una metodología para facilitar en el trabajo de adiestrar. Ellos enseñan las técnicas que funcionan y qué es lo mejor al momento de aprender la monta. Sin embargo, aún no está especificada una sola manera de enseñar.

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