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El más reciente estudio de la compañía Ingredion dio a conocer que 78% de los colombianos está interesado en la alimentación y 93% en consumir alimentos hechos a base de plantas y vegetales.

No obstante, para lograrlo, hay un problema y son las brechas del agro local de cara a la digitalización y la conectividad. Alan Bojanic, director de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) Colombia, habló con LR sobre este reto en el campo colombiano y su visión sobre la seguridad alimentaria.

¿Cuáles son las deudas que tiene Colombia con el campo?

Colombia sí le ha cumplido al campo. Evidentemente ha habido un abastecimiento, flujo de las ciudades e inclusive en circunstancias complejas de logística con municipios cerrados y miedo de los transportistas de que se pudiera infectar en la transferencia y transacciones comerciales. Las deudas pendientes son deudas añejas, más que deudas nuevas, y que tienen que ver con fortalecimiento de los sistemas de extensión y la asistencia técnica, que son temas que se están trabajando, pero aún son insuficientes para la necesidades.

El tema crítico, hoy por hoy, es la digitalización del campo. El cómo podemos dar conectividad, un ancho de banda, equipar con los instrumentos desde celulares o iPad para que las personas puedan hacer sus transacciones en línea, para que puedan ver en dónde están los productos y quién le podría beneficiar. Los temas de asociatividad se pueden fomentar muy bien a partir de las redes.

Un tema que también, si no se resuelve, es muy difícil pensar en el desarrollo agropecuario, es el de la titularización de la tierra. La formalización de la tierra y que las personas puedan tener un papel que diga “usted es su dueño” es algo que haría la diferencia como el día y la noche, porque la tasa es que solo 40% de las tierras están tituladas y 60% no están formalizadas.

LOS CONTRASTES

  • Rodolfo ZeaMinistro de Agricultura

    “Colombia, en medio de la pandemia, mostró que los productores estaban sin parar. Aún hay temas a mejorar como la intermediación, pero venimos trabajando”

¿Cómo está Colombia en digitalización según los indicadores de la FAO?

Los indicadores es que cerca de 40% de los agricultores está desconectado, y la otra mitad no tiene buena conectividad. No que estén desconectados del todo, pero la comunicación es muy pobre.

Entonces, ¿qué soluciones deberían darse?

Se debe dar inversión en puntos de conectividad, en equipamiento, en ampliar el ancho de banda. En la medida que se puedan poner más recursos vía sector privado o público y las alcaldías hacer un mayor compromiso es que vamos a poder ampliar esa cobertura. Hoy por hoy la digitalización se convirtió en una necesidad como el agua potable; la conectividad ya no es algo de lujo y debe llegar a los campos y pueblos. Sin eso es como trabajar casi a ciegas.

¿Desde la FAO cómo ven la seguridad alimentaria en América Latina y Colombia?

En este momento las reservas internacionales de la mayoría de los granos son muy buenas, es decir que daría para poder aguantar bastante, y eso terminaría amortiguando cualquier impacto climático sobre la producción del próximo año.

El gran problema no va por el lado de la producción, sino por el de la recesión económica y que se pueda recuperar, rehacerse y de qué manera podríamos tener tasas positivas de crecimiento de la economía en general y no solo la agropecuaria.

Nuestra mayor preocupación, desde la FAO, va por el lado del consumo, de los grupos vulnerables que han perdido su fuente de trabajo e ingreso y por supuesto qué va a pasar con el vecino Venezuela. Estas son bocas que hay que alimentar e influyen en la capacidad alimentaria del país.

¿Cómo golpeó el covid-19 a la producción de alimentos?

Hubo impacto en los productores porque se interrumpieron los canales de comercialización, pero la demanda es tan poderosa que, rápidamente se reencauzaron hacia otras fuentes. Se encarecieron los precios de los insumos, pero no es algo que haya permanecido, sino que se ha regulado y hay tendencia a la baja. El campo está mejor preparado que antes, nos agarró de sorpresa a todos, pero el gran shock ya pasó, nos hemos adaptado y será mucho más fácil lidiar con el tema del abastecimiento de alimentos.

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